El Comercio

Judith y Juan van conectados por una cuerda en la carrera.

Judith y Juan van conectados por una cuerda en la carrera. / Judith Obaya

Espíritu aventurero

  • Judith Obaya es una mujer que tiene como lema «prefiero arrepentirme de lo que hago y no de lo que no hago»

Judith Obaya es una mujer que tiene como lema «prefiero arrepentirme de lo que hago y no de lo que no hago». Un planteamiento que junto a la frase «sueña lejos», presente siempre en su cabeza, la llevó a afrontar una vida de aventuras.

Ya desde bien joven, las motocicletas fueron una de sus pasiones.Se convirtieron además en su trabajo, al aprobar las oposiciones a agente de Policía Local de Gijón y entrar a formar parte de la sección de tráfico.

Un buen día decidió coger su moto, 30 euros y cuatro cosas básicas para iniciar una ruta sin destino final, que le llevó por la Meseta, Peregrínale y los Alpes. Ese fue el inicio del espíritu aventurero de la maliaya, quien en los últimos años realizó retos de gran envergadura. En el 2013, los 20 Mares le llevó a recorrer en solitario, a lo largo de cuarenta y cinco días, 27.000 kilómetros por diecinueve países, con los que poder visitar los veintiún mares que bañan las costas europeas.

Con ese afán de buscar algo más difícil, este año, en concreto el 3 de mayo, inició la Sahara Crossing TA, en la que junto a la compañía de José Manuel Barros ‘Pera’, se convirtió en la primera mujer en cruzar el Sahara Occidental en motocicleta en total autonomía. Es decir, sin vehículo de apoyo y únicamente con las piezas que pudieran cargar en sus motos durante los 3.200 kilómetros de recorrido por terrenos, la gran mayoría –un 90%–, de pistas off-road, por el desierto.

En su idea de realizar una gran aventura cada año y siempre con la idea de «sueña lejos», en la que busca superar la anterior, Obaya está a punto de anunciar cuál será su próximo reto. «De momento solo puedo decir que va a dar mucho de que hablar, ya que es una aventura de palabras mayores, muy espectacular y cargada de bastante novedades», apunta la actual agente de Policía Local de Oviedo, quien no puede dar más que unas pinceladas de la que será su nueva aventura para el 2017. «Hasta que no lo tengamos todo cerrado, no puedo contar en qué va a consistir, ya que siempre puede haber alguien que se te quiera adelantar para ser el primero en conseguir la hazaña», explica la motera, quien se encuentra muy cerca de dejar cerrados todos los detalles: «Espero poder hacer la presentación oficial para finales de este mes o inicios del que viene, ya que nos restan unos pequeños flecos».

Entre los detalles que puede contar está la duración de la aventura, que se prolongará durante un par de meses. En ella, la maliaya contará con un gran hándicap, ya que tendrá que rodar en ocasiones con temperaturas cercanas a los -50 grados centígrados, al desarrollarse en período invernal.

Esta circunstancia elevará el nivel de exigencia del reto, ya que es totalmente opuesto a lo que realizó este año, al pasar del calor sofocante del desierto del Sahara al frío extremo. Toda una prueba, tanto a la preparación física de la motera como a la de la montura que emplee para la misma, sin que esto merme su afán por lograr hacer lo imposible.