El Comercio

Alberto Suárez luce la medalla de plata que logró en maratón.
Alberto Suárez luce la medalla de plata que logró en maratón. / C. P. E.

«Ha sido un infierno»

  • Alberto Suárez, medalla la plata en el maratón paralímpico, afirma que «pocas carreras se han celebrado con tanto calor y humedad como la de Río»

Alberto Suárez era ayer un hombre feliz: había vuelto a subir al podio olímpico. Río es, igual que Londres, una ciudad que marca su trayectoria deportiva, tras colgarse la medalla de plata en maratón, la segunda para el fondista de Riosa en unos Juego Paralímpicos.

«Es un objetivo conseguido. Llevaba entrenando los últimos cuatro años para subir a los cajones. Esta temporada sobre todo para hacerlo bien en los Juegos, que es lo que más te marca el siguiente período olímpico y tiene más repercusión mediática», dijo el subcampeón paralímpico de maratón.

Alberto Suárez admitió que «llegué en buenas condiciones pero la prueba ha sido un infierno. Estaba en la salida, sudando, como si ya hubiese acabado la carrera. Pocos maratones se han celebrado en esas condiciones con tanto calor y humedad. El mayor rival no fue ninguno de mis competidores, sino que fue la meteorología».

El corredor internacional estuvo muy cerca del triunfo en el último tramo de la carrera: «Había conseguido superar a El Amin Chentouf, pero al final me comenzaron a faltar la esfuerzas y me superó».

Suárez valora mucho su medalla ya que «no es fácil subirse a un podio en unos Juegos. Quiero compartirla con la familia y con Chus (Castaño), mi entrenador, que también se merece esté éxito. La medalla me la cuelgan a mí, pero él también ha contribuido mucho con su trabajo».

El fondista, que tuvo que ser atendido tras la prueba, considera que «en el futuro quizás deberían reglamentarse las condiciones meteorológicas en la que no deben celebrarse pruebas de estas características. Los atletas de marcha y maratón también lo pasaron muy mal en los Juegos Olímpicos, en los que hubo desfallecimientos».

Una de las cosas que más ilusión le hizo a Alberto Suárez fue lograr esta medalla en presencia de su hizo: «En Londres tenía tres años y ahora con siete ya es mucho más consciente de todo. En el colegio sus compañeros le preguntan por mí y por los Juegos. Lo que he hecho ha sido por él, por si algún día tiene mi enfermedad, que vea que su padre fue capaz de marcarse otros objetivos en la vida igual de valiosos que los que tenía antes y que siempre hay salida para todo».

Ahora toca disfrutar de la medalla, pero no tardará mucho en comenzar a pensar en su futuro. De momento «iré año a año. En los próximo Juegos tendré 42 años y habrá que ver cómo llegó a la competiciones previas», dijo.