El Comercio

Alberto Suárez ya luce su medalla en Asturias

Alberto Suárez es fotografiado por sus familiares y amigos con su hermano Rubén, su padre Gabriel y su hijo Álvaro, a su llegada al aeropuerto de Asturias.
Alberto Suárez es fotografiado por sus familiares y amigos con su hermano Rubén, su padre Gabriel y su hijo Álvaro, a su llegada al aeropuerto de Asturias. / JORGE PETEIRO
  • El subcampeón paralímpico de maratón tuvo un emotivo recibimiento de sus familiares y amigos a su vuelta de Brasil

Alberto Suárez ya luce su subcampeonato paralímpico en Asturias. El fondista de Riosa llegó a última hora de ayer al aeropuerto de Asturias después de un viaje agotador. Aterrizaba anteayer en Madrid y tras cumplir con algunos patrocinadores del equipo español, subió al avión que le trajo a Asturias. Pero a su llegada no estuvo solo, medio centenar de familiares y amigos le esperaban. Todos ellos lucían una camiseta con la inscripción 'Enhorabuena campeón'.

No faltaron sus padres Gabriel y Belén, su hermano Rubén, ni su suegro José Luis, que le sigue a todas las pruebas. Su entrenador, Jesús Castaño, que volvió un día antes, tampoco quiso perderse su llegada al Principado. Pero el que le esperaba con más ansía era su hijo Álvaro, al que se le hizo interminable la espera en la puerta de la terminal. «Cuando tenga la medalla la voy a morder como Nadal», comentó el niño. No era Nadal quien venía en el avión: «Viajaba con nosotros el subcampeón paralímpico de maratón», señalaban algunos pasajeros con admiración en el pasillo del aeropuerto, con lo que anunciaba la llegada del fondista. Por fin apareció. Comenzaba a sonar el Asturias patria querida con gaita y tambor, y llegaron entonces los momentos más emotivos al fundirse en interminables abrazos con sus allegados.

Su particular marea azul

Felicitaciones, un sin fin de fotos con todos su amigos y la alcaldesa de Riosa, Ana Díaz, le entregó un ramo de flores. «Siempre me sorprenden. Cada vez que consigo una medalla, siempre tengo a mi particular marea azul, que me acompaña. En este caso no pudieron estar en Río, porque era muy lejos, pero aquí los tengo otra vez apoyándome», agradeció el corredor.

Su cara refleja satisfacción y de su cuello colgaba el ansiado botín de una nueva medalla paralímpica que significaba «el objetivo cumplido». «He subido al podio por segunda en unos Juegos vez y para mí eso es glorioso», apostilló.

Alberto Suárez también se le vinieron a la cabeza instantes de la carrera, que «tuvo una parte muy psicológica, porque había que dar cinco vueltas al circuito, con un sol que superaba los 25 grados y a los nueve de la mañana. Se hizo muy dura la prueba».

Al corredor de Riosa seguro que le esperan muchos reconocimiento en los próximo días. Y no es para menos, aunque el de sus familiares y amigos es «muy especial. Ayer -por el miércoles- tuvimos una fiesta del equipo, pero con todos los míos aquí se te ponen los pelos de punta y saltan las lágrimas. Estuvieron todo el domingo pendiente de mí a pesar de que la carrera no se pudo ver ni un minuto por televisión».

El subcampeón paralímpico de maratón considera que «esta medalla no es solo mía. Jesús Castaño -su entrenador- estuvo conmigo en Río y en toda mi preparación, es también parte de esta medalla. Mi familia, mi hijo y mi mujer, que soportan todas las horas de entrenamiento y concentraciones, también tiene parte de esta plata».