Polémica tras el colapso del escocés Callum Hawkins en el maratón

El australiano Michael Shelley pasa junto a Callum Hawkins, tendido en el suelo/EFE
El australiano Michael Shelley pasa junto a Callum Hawkins, tendido en el suelo / EFE

El atleta se desvaneció a menos de dos kilómetros de la meta mientras los espectadores hacían fotografías sin que llegara ninguna ayuda

EFE

El último día de los Juegos de la Commonwealth, que este año se han celebrado en la ciudad australiana de Gold Coast, ha quedado empañado por la polémica generada tras el colapso en el maratón del escocés Callum Hawkins.

Ninguna prueba atlética ha ofrecido en toda la historia imágenes tan icónicas como las que ha dejado el maratón. Imágenes como la de Kathrine Switzer, la primera mujer en correr la maratón de Boston, en 1967, intentando escapar del codirector de la carrera, Jock Semple, que trataba de impedirlo. O la del brasileño Vanderlei de Lima, que cuando marchaba primero en el maratón de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004 fue atacado por un exsacerdote irlandés. De Lima, ayudado por el público, acabó la carrera en tercera posición, y no solo se llevó la medalla de bronce: también consiguió el reconocimiento del deporte mundial y la medalla Pierre de Coubertin por su espíritu olímpico.

A esas imágenes se añade, desde ayer, la del atleta escocés Callum Hawkins tambaleándose, deshidratado, a dos kilómetros de la meta durante el maratón de los Juegos de la Commonwealth, en la ciudad australiana de Gold Coast. Y sin embargo, esta foto no transmitirá los valores de igualdad y superación frente a la adversidad que ofrecían las otras. En esta ocasión, quienes la vean quizá se pregunten por la pérdida de los valores en la sociedad contemporánea.

Hawkins, de 25 años, corría hacia la victoria, con dos minutos de ventaja sobre sus rivales, en la prueba de los 42 kilómetros. Pero bajo el sol australiano y a 30 de grados de temperatura, comenzó a dar síntomas de deshidratación cuando se cumplían las dos horas de carrera. Poco después, se tambaleó y empezó a ir de lado a lado de la calzada. Así corrió 100 metros hasta que acabó desplomándose, completamente desfallecido, nada más cruzar la línea que marcaba los 40 kilómetros.

En ese momento, un grupo de espectadores se acercó hasta Hawkins, pero no para ofrecerle ayuda, como cabría suponer, sino para tomar fotos del momento. «Estoy preocupado por el comportamiento de un pequeño grupo de espectadores, que prefirió sacar fotos antes que ayudar. Eso va en contra del espíritu de los Juegos», lamentó Mark Peters, representante de la organización. Precisamente la organización también fue objeto de las críticas, ya que las asistencias tardaron varios minutos en llegar al lugar donde se desplomó Hawkins. «¿Pero dónde está la ayuda? No pueden limitarse a esperar en la meta», se quejó el legendario exatleta británico Steve Cram, ahora comentarista en la BBC.

Pero además de los espectadores y las emergencias, también fue objeto de las críticas el atleta australiano Mike Shelley, que iba segundo en la prueba y adelantó a Hawkins. Finalmente, Shelley ganó el oro, pero decenas de personas se preguntaban en las redes sociales si no debía haber parado para interesarse por el estado de su rival. Hawkins fue trasladado a un hospital y según fuentes sanitarias, se recupera sin problemas del incidente.

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