Rafa Couto supera el reto del Ultrail del Mont Blanc

Rafa Couto, tras cruzar la línea de meta en la TDS del Mont Blanc.
Rafa Couto, tras cruzar la línea de meta en la TDS del Mont Blanc. / E. C.

El gijonés concluye los 119 kilómetros de la prueba TDS en algo más de 19 horas

CÉSAR SÁNCHEZ GIJÓN.

Rafa Couto es ya uno de esos escogidos que han logrado finalizar con éxito uno de los grandes desafíos de las carreras extremas en el mundo: la TDS Ultratrial del Mont Blanc. Lo hizo la pasada madrugada. Ocupó el puesto 77, el cuarto español en la meta, en una prueba en la que tomaron la salida nada menos que 1.800 corredores.

Todos ellos lo hicieron con ese sueño a caballo entre lo deportivo y la épica de concluir los 119 kilómetros de que constaba la prueba, en la que tuvieron que superar un desnivel acumulado de 7,2 kilómetros, con varios pasos en los que ascendieron a una altitud de 2.500 metros. Además, los corredores tuvieron que soportar condiciones meteorológicas muy cambiantes: el viento, la lluvia, la nieve...

El tiempo límite para concluir la prueba era de 33 horas, aunque al gijonés le bastaron con algo más de 19. Tomó la salida a las seis de la mañana y cruzó la meta en Chamonix pasadas las dos de la madrugada del día siguiente. Porque otro de los grandes hándicaps de la prueba es el buen número de horas que hay que realizar de noche. De esa forma, el ultracorredor gijonés pudo sacarse la espina de la anterior edición, en la que tuvo que abandonar por problemas en un pie.

Pero esta no es la primera vez que Rafa Couto brilla más allá de nuestras fronteras. A finales del pasado mes de junio participó en la North Face Lavadero Ultra Trail, que se disputó en Cortin D'Ampezzo, en los Dolomitas. Allí fue el segundo español en la meta y fue protagonista junto al también gijonés Pablo Baison, que fue el corredor hispano más rápido en la carrera. Ambos deportistas se convirtieron en los mejores abanderados del deporte de la ciudad.

Rafa Couto, a sus 47 años, es un corredor de vocación tardía al que el ADN de una familia tan deportiva como los Garcíablanco, que le viene por parte de su madre, le ha llevado a practicar actividad física toda su vida. Eso sí, el fútbol fue su primera pasión. Y no en un puesto cualquiera. Fue portero. Formado en el Codema, también jugó en las categorías inferiores del Sporting, en el que compartió vestuario con jugadores como Abelardo, Muñiz y hasta con el mismo Luis Enrique en alguna ocasión. Pasó más tarde al Turón, en el que fue el guardameta más joven la categoría. Y, finalmente, a los 20 años abandonó el fútbol.

El plus de la montaña

Mantuvo el gusanillo practicando todo tipo de deportes hasta que al final descubrió que correr era su gran pasión. Las carreras urbanas fueron su puesta de largo en la disciplina en pruebas del calendario local y regional. Pero, quizás, le pedía ese algo más que muchos aficionados descubren en las pruebas de montaña. Ese plus que hace que cada fin de semana cientos de corredores tomen la salida en las pruebas que se celebran en el Principado y que llevan a muchos a considerar a Asturias como el paraíso de esta disciplina. Por ello, desde hace unos cuatro años participa en estas pruebas.

No es fácil concluir una carrera como la del Mont Blanc, por lo que Rafa no deja nada al azar. Suele realizar dos sesiones: una al mediodía y otra por la tarde. Los fines de semana toca una 'tirada' larga y también practica el ciclismo. Tampoco descuida aspectos como la alimentación y cuenta con la colaboración de un nutricionista.

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