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Unas zapatillas en el balcón de Jofresa

Unas zapatillas en el balcón de Jofresa
  • El exjugador del Gijón Baloncesto se ha involucrado en proyectos educativos a través del deporte

  • Jofresa fue campeón de Europa con el Juventut y jugó los Juegos de Barcelona. «Guardo a Gijón en mi corazón», señala

Un escalofrío estremeció a Tomás Jofresa (Barcelona, 1970) al abrir su mochila en uno de los vestuarios del Menora Mivtachim Arena de Tel Aviv el 21 de abril de 1994. Obradovic, su entrenador en el Juventut, estaba a punto de dar la charla previa a la final de la Euroliga que les enfrentaba al temible Olympiacos, cuando el barcelonés descubrió que se había olvidado en el balcón del hotel las zapatillas último modelo que Nike le había enviado para la gran cita. Sin que nadie se diera cuenta, Tomi –como lo llaman los amigos– se acercó al podólogo del equipo y le pidió que cogiera un taxi, avión o lo que hiciera falta, pero que volviera con ellas antes de una hora.

Con unas zapatillas parecidas a aquellas jugó en el Gijón Baloncesto entre 1999 y 2001 Tomás Jofresa, uno de los bases míticos del baloncesto español en los noventa. Pocos jugadores de los que pasaron por el club en aquella época lucían un palmarés como el suyo. Formado en las categorías inferiores de la Penya, Jofresa se pasó años disputándose la titularidad con su hermano Rafa. Los dos formaron parte de un Juventut campeón de Europa y dos veces de Liga, y también de la selección española en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Finalizada en 1996 su etapa en su equipo de siempre, Tomás pasó por el Unicaja de Málaga, el Granada, el Menorca y el Benetton Treviso antes llegar a Gijón, una ciudad que lo había cautivado mucho antes. «La conocía de haber jugado algunos partidos y me emocionó la posibilidad de poder irme para allá», recuerda.

Los dos años que militó Jofresa en el Gijón Baloncesto fueron de los mejores en toda la historia del club, al conseguir en ambos la permanencia en la Liga ACB. «Fue un éxito muy grande», señala el e jugador catalán, que no olvida las dificultades que pasó el equipo para lograr el objetivo: «Teníamos mucha gente joven como Scola y Pancho Jasen. Luego hubo también algunos problemas con americanos, a los que les costó adaptarse. Todo nos obligó a luchar mucho, pero resultó muy gratificante».

Jofresa se fue de Gijón en 2001 llevándose consigo el recuerdo de una gran ciudad. «Es uno de mis puertos preferidos, con una cultura muy cariñosa y que abre los brazos a la gente. Siempre he dicho que, si me tuviera que mudar, sería uno de los lugares a los que me plantearía ir», afirma. La noticia de la desaparición en 2009 del Gijón Baloncesto le dolió sobre todo por los aficionados que acudían al Palacio. Conocedor del proyecto del Gijón Basket, Jofresa espera que en pocos años se cubra el vacío que dejó su antiguo equipo entre la afición local.

«Es una alegría que surjan ideas así. Algo parecido sucedió en Menorca. Son ciudades que merecen un equipo porque tienen una masa social detrás enorme. El número de socios que tiene el Gijón Basket me parece increíble. Desde mi posición les mando todos los ánimos del mundo. Que sigan ahí con pasión e ilusión».

Jugar contra Magic Johnson

Jofresa se retiró en 2004 tras pasar también por el Girona, el Panellinios griego y el Benfica portugués. Desde entonces, su vida ha seguido muy vinculada al mundo del baloncesto. Durante ocho años residió en Alicante, donde ejerció como comentarista de Canal 9 en los partidos del Lucentum Alicante. El mismo papel desarrolló en la televisión de Baleares con el Menorca Basquet cuando se fue a vivir a Ferreríes, un coqueto municipio del interior de la isla. En todo este tiempo, Jofresa también ha trabajado para la empresa Gold Events & Sports, propiedad del también exjugador Toñín Llorente, que organiza eventos y conferencias principalmente para empresas. «Creo que lo que nos aporta el deporte lo debemos trasladar a la sociedad», afirma el antiguo base del Gijón Baloncesto, que también da clases de ciclismo indoor en un centro deportivo de Ferreríes.

En el álbum de fotos de Jofresa hay imágenes de las que muy pocos jugadores españoles pueden presumir, como un partido contra los Lakers de Magic Johnson en 1991, o el ratito en el que cubrió a Scottie Pippen durante el enfrentamiento entre la selección española y el Dream Team americano Barcelona 92: «Lo ves tan increíble que a veces no sabes si lo soñaste o pasó de verdad. Eso demuestra que todos los esfuerzos y sacrificios merecen la pena».

Tampoco fue un sueño su problema con las zapatillas justo antes de la final de la Euroliga en 1994, que acabó bien. El podólogo del Juventut se subió a un taxi, atravesó Tel Aviv, consiguió la llave de la habitación 203, recogió las Nike de Jofresa y llegó a tiempo de entregárselas a su dueño justo antes de que saliera a calentar sin que Obradovic ni ningún otro componente del equipo se diera cuenta. El Juventut se proclamó campeón de Europa por 57-59 ante Olympiacos, y Tomás Jofresa salió elegido base titular en el quinteto ideal de la Final Four.