El ovetense Jesperson trata de taponar el lanzamiento de un rival.
El ovetense Jesperson trata de taponar el lanzamiento de un rival. / JOSE USOZ

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Castigo inmerecido en la visita al líder

  • La derrota del Unión Financiera ante el primer clasificado complica sus opciones al título

  • Un mal tercer cuarto echó por tierra el buen trabajo del equipo ovetense en la primera mitad del partido, en la que disfrutó de una ventaja de seis puntos

Era conocida la importancia que tenía el enfrentamiento entre los dos mejores equipos de la LEB Oro en un momento clave de la competición, con siete jornadas para el final de la fase regular. Un fallo, un error, podía acabar con las aspiraciones al título liguero de cualquiera de los conjuntos. Y, en esa partida de póquer, el Unión Financiera Baloncesto Oviedo se llevó la peor mano. Además de perder por 87-78 ante el Retabet.es, cedió la diferencia de puntos individual con la que llegaba al Polideportivo José Antonio Gaska por culpa de una última canasta sobre la bocina.

Todo ello hace que los ovetenses desciendan hasta la tercer posición de la tabla, a expensas de lo que haga hoy el Palencia ante el filial del Barcelona, y se queden a dos victorias, más la diferencia de puntos, de los guipuzcoanos.

Fue un castigo muy severo para cómo fue el transcurrir del encuentro, el cual tuvo una primera mitad muy igualada, en la que se hizo patente el respeto que se tenían ambos conjuntos tanto por la calidad de sus plantillas como por lo que había en juego.

Durante esos primeros minutos, el equipo de Carles Marco llegó a disfrutar de su máxima renta del encuentro, seis puntos (7-13), aunque, durante gran parte del cuarto, siempre se mantuvo en torno a los cinco de diferencia, merced de un gran trabajo en el juego interior de Felipe Dos Anjos. Pero un arreón de los donostiarras hizo que se llegase al final de los primeros minutos con un marcador de 23-24.

El arranque del segundo periodo deparó un festival de triples, con dos por parte de Manu Rodríguez, que tuvieron su respuesta en las manos de Jackson Capel y Sergi Pino.

Los líderes de la LEB Oro no querían romper su racha de cinco meses sin perder en su particular fortín del Gaska, por lo que le dieron la vuelta al marcador con un parcial de 9-0, al cual puso fin Fabio Santana, con una canasta de dos. Esto permitió a los locales irse al vestuario por delante, aunque tan sólo por un punto (43-42).

En la reanudación, la igualdad siguió patente tanto sobre la pista como en el electrónico, que reflejaba un empate a 49 a mitad del tercer cuarto. Pero el conjunto de Porfirio Fisac se aprovechó de un ataque muy estático de los ovetenses, que no eran capaces de encontrar el espacio para anotar y a los que suerte no les acompañaba en el lanzamiento exterior, con un 0 de 6 en los diez minutos. Esto propició que los locales tomasen ventaja al firmar en la segunda mitad del cuarto un parcial de 14-5, que les permitió alcanzar su máxima renta hasta ese momento (nueve puntos).

Con la obligación de lograr la remontada tanto para no distanciarse en la clasificación como para no perder la diferenciade puntos, los de Marco intentaron la heroica en la cancha más complicada de la LEB Oro. Los ovetenses se encargaron de estrenar el cuarto con dos lanzamientos de Mouhamed Barro desde el tiro libre, con los que iniciaron su particular remontada, que llegó situarles a una distancia de cuatro puntos (82-78) a 40 segundos para el final, lo que hizo soñar a la afición carbayona desplazada a tierras vascas con una nueva heroica.

Pero los guipuzcoanos no dejaron escapar un triunfo vital para sus aspiraciones al título. Se encontraron además con el premio extra de la diferencia de puntos, tras un mala gestión de los ovetense en su último ataque, en el que Johan Löfberg falló un triple y, tras hacerse con el rebote, Joan Pardina puso la guinda al partido con una canasta desde el perímetro.