Baloncesto

El Gijón Basket se desmelena

Álex Rubiera conduce el balón ante la oposición de un jugador del Chantada. / JOAQUÍN PAÑEDA
Álex Rubiera conduce el balón ante la oposición de un jugador del Chantada. / JOAQUÍN PAÑEDA

Los de Fran Sánchez firman una remontada épica en la final por el segundo puesto y sueñan con la clasificación para la 'final four' de ascenso

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Un leve runrún de frustración recorrió el Palacio de Deportes cuando el partido entre el Gijón Basket y el Chantada apenas había alcanzado el minuto cuatro. Ante una afición volcada como nunca antes con el equipo -hubo más de seiscientos espectadores en las gradas, incluida una banda de música-, los de Fran Sánchez mostraban su versión más apagada en lo que va de temporada. El 0-11 con el que arrancó el duelo por la segunda plaza del grupo AB de la Liga EBA no engañaba: los gijoneses estaban espesos y también desafortunados, con varios tiros que rebotaban en el aro y se iban fuera, mientras que el Chantada exhibía músculo y potencial desde el perímetro en cada acción.

87 GIJÓN BASKET

0 CHANTADA

Gijón Basket:
Rubiera (13), Wineglass (12), Ramos, Pegues (25), Hatch (26) -quinteto inicial-, Albano (3), Carlos Suárez y Soto (8).
Chantada:
Miguel (3), Knowles (13), Pernas (33), Solarin (18), Manuel Sánchez (2) -quinteto inicial-, Eiriz (2), Alemán (2), Guerra (2) y Luis Alejandro (6).
Parciales:
15-31, 40-53, 59-68 y 87-81.
Árbitros:
Álvaro Cubero y Tania Cadaya.
Incidencias:
Más de 600 espectadores en el Palacio de Deportes.

El primer cuarto finalizó con un contundente 15-31 y la sensación de que el partido transcurría mucho mejor de lo que el propio Chantada había planteado. En el segundo, la ventaja llegó a dispararse por encima de los veinte puntos. Dos triples de Soto sirvieron para volver a encender a la grada y, de paso, hacer creer al equipo gijonés que aún quedaba tiempo para dar la vuelta a la situación.

El paso por los vestuarios confirmó que la mecha seguía prendida. Un parcial de 8-0, ayudado por una falta técnica, volvió a meter al Gijón Basket en el partido en apenas unos minutos y redujo la desventaja hasta el 52-56. Su gran reacción, sin embargo, se vio interrumpida con la irrupción por enésima vez uno de los nombres propios del partido: Rubén Pernas. El jugador del Chantada ofreció un auténtico recital anotador, especialmente desde la línea de tres puntos, y encabezó un nuevo arreón de su equipo. Cada vez que el Gijón Basket amagaba con remontar, Pernas devolvía un puñetazo en forma de triple (52-65).

La estela de Pernas no resultó suficiente para el Chantada en el último cuarto. El Gijón Basket, bipolar en la tarde de ayer, ofreció entonces algunos de sus minutos más brillantes de la temporada. Su mejoría coincidió con la entrada en la cancha de Albano Fernández que aportó veteranía y pausa en los momentos oportunos. Pegues se destapó tanto en la faceta anotadora como en la defensiva -25 puntos y 12 rebotes- mientras que Kenny Hatch, de menos a más a lo largo del partido, asumió el liderazgo y supo leer los tiempos del juego.

El partido entró en una espiral de locura en el último tramo. Pegues puso por delante a su equipo por primera vez a cinco minutos de la conclusión. Con el Palacio rugiendo, el Gijón Basket metió una marcha más en defensa pese a la carga de faltas y no perdonó en ataque. Dos tiros libres de Hatch, un mate de Wineglass y una canasta de Rubiera sentenciaron al Chantada y pusieron al público en pie hasta el final. El sueño de disputar en Gijón la 'final four' clasificatoria para el 'play off' de ascenso empieza a ser muy real.

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