La noche mágica del OCB

El técnico Carles Marco, Héctor Galán, Fernando Vilabella y el capitán Víctor Pérez.
El técnico Carles Marco, Héctor Galán, Fernando Vilabella y el capitán Víctor Pérez. / HUGO ÁLVAREZ

Mañana se cumplirá el primer aniversario de la consecución por parte del Unión Financiera de la Copa Princesa de Asturias

JAVIER LÓPEZ OVIEDO.

En sus trece años de historia el Oviedo Club Baloncesto tiene muchos momentos que guarda con orgullo en su memoria como los ascenso a la LEB Plata o LEB Oro, o su primera clasificación para los 'play-off' de ascenso a la ACB. Sin embargo, el hito más grande en la historia del club ovetense fue la consecución del título de la Copa Princesa de Asturias. Mañana sábado se cumplirá el primer aniversario de este éxito sin precedentes.

Aquella noche del viernes 27 de enero del 2017 el Unión Financiera Baloncesto Oviedo se imponía por 80-77 al Burgos y llegaba con ello la explosión de júbilo «tras el pitido final no sabía como expresar la alegría al tener un bajón de toda la tensión acumulada», recuerda el técnico de los ovetenses, Carles Marco, quien al igual que muchos jugadores contó aquel día con la presencia de familiares y amigos en la grada.

Sobré el parqué los primeros minutos fuero de dominio ovetense «jugaban con mucha fluidez lo que me parecía extraño porque les tenían que haber atenazado los nervios», apunta el presidente de la entidad Fernando Villabella, quien junto al Director General del OCB, Héctor Galán, comenzaron su particular final una semana antes que el resto con todos los preparativos que traía consigo el partido, la televisión en directo, la ubicación de los socios y los aficionados que vinieron de Burgos, las autoridades de la federación «más o menos todos salieron contentos dentro de los condicionantes que teníamos», apunta Galán.

Al descanso el encuentro iba 42-33 a favor de los ovetenses pero en la segunda mitad se complicó y tocó sufrir, para darle ese toque de emoción que caracteriza a todo gran logro, y que finalmente recayó en Oviedo «fue un sueño realizado y cumplido por todos», comenta el capitán del equipo Víctor Pérez, quien tuvo el honor de ser el primero en poder tocar el trofeo de campeones y el encargado de elevarlo al cielo de Pumarín.

Dentro de todas las imágenes que pueden albergar en la memoria de aquel día, todos ellos comparten la misma, la alegría y felicidad de los aficionados al ver como su equipo alcanzaba su primer título, «seguramente será un día inolvidable para muchos de nosotros», confiesa Marco.

Después del encuentro y las celebraciones sobre la pista tuvo lugar una cena, la cual ya estaba planeada independientemente del resultado que se fuera a dar, y a la que acudieron más de ochenta personas entre jugadores, directivos, familiares y patrocinadores, en la que con más calma y tranquilidad pudieron analizar todo lo que vivieron. El propio capitán reconoce que «la celebración fue interminable y como diría Joaquín, aquel día nadie llegó a su casa antes de las 5 de la mañana».

Con el trofeo de la Copa Princesa de Asturias luciendo con orgullo en las oficinas del club, y el estandarte que les acredita como campeones en lo más alto del 'fortín' de Pumarín, testigo de aquella noche mágica, toca pensar en el futuro, en el que para muchos se encuentra la ACB, «la ilusión que tenemos es que un año, no sé si el que viene o dentro de cinco, podamos estar hablando de que el equipo se acercó y peleó de verdad por ascender», indica Héctor Galán, unas palabras que matiza el presidente: «El ascenso es algo que no está en el corto plazo del club», puntualiza Villabella quien tiene claro el objetivo. «Queremos que el baloncesto cale en Oviedo para siempre, que Pumarín se nos quede cada vez más pequeño y tener así una justificación social fuerte para que nos construyan un nuevo pabellón más grande que tengamos que ir llenándolo poco a poco».

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