El Comercio

Una temporada de sufrimiento

La plantilla del Grupo Covadonga, con su entrenador Chechu Villaldea en el centro.
La plantilla del Grupo Covadonga, con su entrenador Chechu Villaldea en el centro. / E. C.
  • El Gijón Jovellanos y el Grupo, con numerosas bajas, tendrán que luchar por la permanencia en la División de Honor Plata

Con un panorama muy distinto afrontan los dos equipos masculinos gijoneses de balonmano la temporada en División de Honor Plata, que arrancará este fin de semana. En el pasado ejercicio, tanto el Gijón Jovellanos como el Grupo Covadonga aspiraban a estar en la parte alta de la tabla e incluso a disputar la fase de ascenso a la Liga Asobal. Sin embargo, ambos conjuntos han sufrido numerosas bajas que les relegan a pelear por la permanencia.

El Gijón Jovellanos, tras descender en la campaña 2014-15 de la máxima categoría, estuvo a punto de jugar la anterior la liguilla por el salto a la élite. Sin embargo, al final de la misma, la gestión económica, condicionada en buena parte por el retraso de la subvenciones institucionales, propició que sus jugadores más importantes decidieran cambiar de aires.

El lateral zurdo Rubén Río y el pivote Abel Serdio se incorporaron al Atlético Valladolid de la Liga Asobal; el central Adrián Fernández se fue al Villa de Aranda; el lateral César Beret, al Ciudad Real; el polivalente Maxi, al Torrelavega, y el extremo Raúl, al Tenerife, respectivamente. A ello se une la baja del meta Galarza y la retirada del veterano extremo David Pellitero.

Tan solo queda en la plantilla jovellanista el portero Nacho Fernández del 'siete' titular de la pasada temporada, por lo que el entrenador Sergio Cotelo, que relevó a Alberto Suárez antes de finalizar la primera vuelta, tratará de conseguir la permanencia.

El preparador rojillo cuenta como refuerzos con los veteranos Juanjo Ruesga y Pablo Fernández, que lograron el ascenso a Asobal con el equipo; Alberto Molina, canterano del Ademar que procede del Zamora; el veterano Jesús de la Puente, exjugador en la élite con el mítico Chapela de Fran Teixeira; Javi Sáinz, jugador luanquín que jugó en categoría nacional, y Edu Conlledo, que conoce la categoría y procede del Grupo.

Por su parte, el Grupo Covadonga parece que en teoría pasará muchos menos apuros porque conserva la columna vertebral del equipo de la pasada temporada con el meta Jorge Martínez, el polivalente Javi Ancizu, el central Víctor Álvarez y el pivote Carlos Prendes. Pero tendrá sensibles bajas, como las de los metas Dani y Emilio Vallado, los extremos Valdés, Conlledo, y Ferni, así como los laterales Pablo Fernández y Pepe Espina y el central Juanín.

La continuidad del equipo grupista en la categoría estuvo en el aire tras comprar en junio de 2015 por 7.500 euros la plaza en una operación de la directiva saliente de Enrique Tamargo. Pero el nuevo presidente Antonio Corripio ratificó el trámite que quedó pendiente con la Federación Española por dicha adquisición en una asamblea celebrada al finalizar el ejercicio precedente.

El exinternacional Chechu Villaldea consiguió convencer a los hombres clave para que continuasen en la disciplina grupista e incorporó a un grupo de jóvenes, encabezados por el internacional promesa Víctor Garrido, a los que hizo jugar a lo largo de la pretemporada con buenos resultados a la espera de debutar mañana en casa contra el Bordils gerundense.