El Comercio

Jessica Alonso, en un laboratorio de la Facultad de Medicina, en Oviedo, donde estudia Fisioterapia.
Jessica Alonso, en un laboratorio de la Facultad de Medicina, en Oviedo, donde estudia Fisioterapia. / MARIO ROJAS

«Poco puede igualarse al bronce que logramos en los Juegos de Londres»

  • «La decisión de retirarme ha sido bastante meditada, estar en el extranjero tanto tiempo es duro»

  • Jessica Alonso. La jugadora asturiana más laureada

Jessica Alonso (Gijón, 1983), la jugadora asturiana de balonmano más laureada de la historia, con 16 títulos, colgó las zapatillas. Con sus casi 100 internacionalidades y más de 200 goles, recuerda la medalla de bronce de los Juegos de Londres, aunque también valora mucho su primera Liga y Copa EHF. Ahora se centrará en sus estudios de Fisioterapia, en Oviedo, y en estar el mayor tiempo posible con su pareja, el gijonés Diego Dorado, segundo técnico de Ademar,

-¿Cómo maduró su retirada?

-Venía pensando en ello desde la temporada pasada, por lo que ha sido una decisión bastante meditada. Estar en el extranjero tanto tiempo es duro y más aún si tienes pareja.

-Al regresar a casa, tras no renovar con el Besançon, sus posibles opciones eran Gijón o León.

-La decisión de no continuar en Besançon fue mía. Ya le había comunicado mis planes al club en noviembre, casi al inicio de la temporada. Les hice saber que mi intención era regresar a España cuando acabara.

-¿Tuvo alguna propuesta para seguir jugando?

-En un principio no sabía si seguiría jugando o no en España. No quería tomar una decisión precipitada. Escuché las ofertas y los proyectos que me propusieron algunos clubes españoles, a los que estoy agradecida por el esfuerzo que estaban dispuestos a hacer. Fueron buenos, especialmente el Cleba, que sabiendo que mi residencia podía ser León fueron de los primeros en contactar conmigo.

-¿Imaginaba cuando marchó de Gijón que podía haber logrado tantos títulos?

-¡Jamas! Marché con 20 años al Itxako de Navarra con un contrato firmado por tres temporadas. Pensaba que mi aventura se acabaría con esos tres años y, ¡fíjate, fue increíble! Por aquel entonces, el Itxako era cuarto clasificado de la Liga y sabía que querían luchar a corto plazo por estar en las plazas de arriba. Pero de ahí a ganar una Copa EHF, 4 Ligas y disputar una final de la Champions....

-¿Cuál es el que más valora?

-Cada uno tiene algo especial. La primera Liga y, sobre todo, la primera Copa EHF fueron muy especiales por ser las primeras. Luego, con la selección la medalla de plata en el Europeo del 2008, en Macedonia, también fue un gran momento, pero poco puede igualarse con el bronce de Londres.

-¿De los 17 años que estuvo en la élite cuál es el mejor recuerdo?

-Tengo muy buenos momentos y, aunque está claro que los mejores son cuando te subes al podio, también me acuerdo de mi época en el colegio Lloréu con Chencho, uno de mis primeros entrenadores con el que guardo una gran amistad, así como con Geles, Lucía de las Heras, Marta, Peranchi, que jugábamos juntas por aquel entonces.

-¿Y la peor experiencia o decisión?

-No me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé, porque de lo malo también aprendí. La desaparición del Itxako fue algo que me entristeció muchísimo, porque para mí era como mi casa.

-¿De sus inicios con qué se queda?

-Mi primer campeonato de España en Palma de Mallorca con el Lloréu en infantiles cuando jugamos contra Marta Mangué y quedamos subcampeonas ante su equipo el Rocasa. Con la selección asturiana también guardo buenos recuerdos, sobre todo de mis tres últimos años como juvenil. Y mi debut en División de Honor con el Deportivo Gijón, equipo en el que compartí vestuario con Susana Noval, Susana Celorio... Eran mis referentes cuando empecé y pude entrenar con ellas cuando solo tenía 15 años. Fue una gran experiencia.

-¿Tiene pensado seguir vinculada al balonmano?

-Sí claro, no sé como, pero sí que estaré de alguna manera en el que ha sido el deporte de mi vida.

-¿Y el homenaje que le brinda hoy el Balonmano Gijón?

-Les agradezco de corazón que se hayan acordardo de mí. En mis cuatro temporadas estuve muy a gusto y luego di el salto al Itxako.

-¿Cómo ve el futuro de su deporte en Asturias?

-Quisiera ser más optimista, pero el balonmano femenino, de momento, sigue sin salir del pozo en el que nos metimos con la crisis. Las jugadoras son amateurs y la Liga bajó el nivel. En la base siempre fuimos una potencia y un referente. Tenemos que volver a sacar jugadoras y jugadoras.