El Comercio

El Toscaf se queda en la orilla

El cántabro Fonfría agarra a Víctor Tejerina cuando se dispone a lanzar a puerta, con René detrás atento.
El cántabro Fonfría agarra a Víctor Tejerina cuando se dispone a lanzar a puerta, con René detrás atento. / MARIETA
  • El conjunto avilesino mereció el empate ante el Santoña, uno de los favoritos al ascenso a División de Honor B

En un partido emocionante de principio a fin, de los que captan seguidores, el Cafés Toscaf Atlética Avilesina estuvo muy cerca de dar la campanada y al menos empatar ante uno de los favoritos al ascenso a División de Honor B como es el Santoña (23-25). No en vano, si los colegiados no se llegan a equivocar, como reconocieron tras observar las imágenes en vídeo, en las últimas dos jugadas el encuentro, lo más lógico es que al menos un punto se hubiese quedado en La Magdalena. Pero al final lo que importan son las sensaciones y el resultado y aunque el segundo no fue el deseado, las primeras fueron muy positivas prácticamente durante todo el partido.

La táctica del Santoña, que conocía muy bien al Toscaf tras los dos amistosos disputados en pretemporada, era muy clara: ralentizar mucho los ataques, casi siempre al borde del pasivo, para evitar que el conjunto avilesino cogiese ritmo, y ser muy agresivos en defensa, aprovechando los centímetros de sus jugadores, varios de ellos rondando los dos metros, algo que en el Toscaf sólo ocurre con Fidalgo.

Durante muchos minutos, prácticamente la totalidad del encuentro, el plan salió según lo previsto por Julián Ruiz. Los locales se esforzaban al máximo en defensa, logrando que el Santoña no se fuese en el marcador, pero no eran capaces de ponerse por delante por más de un gol de diferencia ante las dificultades que entrañaba superar la defensa cántabra, la cual se cargó de exclusiones fruto de su agresividad, en algunos casos también dureza. Sólo Aitor, el de siempre, con diez dianas, brilló en ataque en la tarde de ayer. Murias estuvo negado y Jaime lo intentó muchas veces en posiciones muy forzadas, de ahí unos cuatro goles que, visto lo visto, no estuvieron nada mal.

La pájara del Toscaf se inició en los últimos minutos del primer tiempo y no acabó hasta mediada la segunda parte, propiciando que el Santoña se fuese por hasta siete goles de diferencia. Los cántabros seguían con el mismo guión y la precipitación provocaba pérdidas en las transiciones de los de Juan Muñiz. El Toscaf estaba cayendo de pleno en la trampa del Santoña, hasta que el técnico avilesino dio un golpe encima de la mesa. O de la cancha. Sus gritos se oyeron en todo el polideportivo pese a que los en torno a 250 asistentes al acto se dejaron notar, con el ruido de un bombo de fondo, cánticos y múltiples palabras de apoyo y ánimo.

Muñiz quería que los suyos se dejasen todo en la pista. Que muriesen matando. Y vaya si lo hicieron. El Toscaf Atlética aumentó exponencialmente su agresividad en defensa, en ataque, en las transiciones, en la portería... Cuando todo parecía perdido, el conjunto avilesino se puso a un gol. A un gol a falta de menos de un minuto. Entonces, Peña dribló a su par, lanzó, pero falló. El público lo celebró como nunca: el Toscaf podía empatar. Pero no. Sonó el silbato y los colegiados señalaron una falta inexistente anterior al tiro. El Santoña sacó rápido y Peña no perdonó, cerrando un encuentro de los que crean afición, pese al cruel final que tuvo para el Toscaf. En cualquier caso, el esfuerzo de los locales fue tremendo y la ovación final que recibieron fue más que merecida. Y es que el equipo avilesino dijo «aquí estoy yo» ante todo un 'gallito' de la categoría, con jugadores más expertos.