El Comercio

El Balonmano Gijón, sin porteras

El técnico Manolo Díaz, con la meta Ione, la lateral Estefanía y la también portera Alba.
El técnico Manolo Díaz, con la meta Ione, la lateral Estefanía y la también portera Alba. / P. UCHA
  • Ione se rompió un dedo en el primer tiempo y Alba quedó inconsciente sobre la cancha en la segunda parte tras un fuerte encontronazo

  • Las dos metas se lesionaron durante el partido del sábado contra el Carballal

No es un hecho habitual que un equipo se quede sin sus dos porteros durante un partido. El Balonmano Gijón vivió el pasado sábado en la cancha del Carballal vigués, en partido de la tercera jornada de la División de Honor Plata femenina, una experiencia de la que apenas se conocen precedentes en deportes de equipo. Al menos en los que se refiere a competiciones de categoría nacional.

El equipo gijonés vio como se lesionaba mediada la primera parte su guardameta titular Ione Ariz y hacia la mitad de la segunda tuvo que retirarse, tras un encontronazo, la otra meta, Alba Martínez, lo que propició que la lateral Estefanía Parapar tuviese que ponerse bajo palos el resto del encuentro.

La primera de ellas sufre la rotura del cuarto metacarpiano de su mano derecha, mientras que la portera reserva recibe un fuerte golpe en las costillas, que le dejó afectado el cartílago, por lo que la obligó a retirarse.

Manolo Díaz, entrenador del Balonmano Gijón, se muestra perplejo por lo acontecido, «porque en los 36 años que llevo dirigiendo equipos nunca me había sucedido algo así ni conozco tampoco ningún caso». El técnico explica que «hacia el minuto 12 del primer tiempo Ione despeja un balón y al evitar que saliese por la banda, una contraria le pisa la mano derecha y tiene que retirarse. En la mitad del segundo tiempo, Alba, al intentar parar un contraataque, sufre un fuerte encontronazo con Paula Quintana que la deja en el suelo sin respiración durante casi ocho minutos, en los que el encuentro está parado por esta circunstancia».

Además, el preparador gijonés matiza que «fue un día negro en el que no nos salió nada, porque incluso fallamos los rechaces de los penaltis». Al final, las gijonesas, las grandes favoritas para el ascenso, cayeron contra pronóstico por ocho tantos (28-20).

«Pasamos miedo»

Las propias protagonistas aseguran que pasaron «momentos de mucha incertidumbre durante el partido». Ione, de 30 años, explica que «paré un balón y al querer sujetarlo para que no saliese de banda, creo que me pisaron y me rompí un dedo de la mano derecha. Luego me pusieron una férula y aguanté hasta Gijón en el autocar». Y al ver a su compañera lesionada en la segunda parte subraya que «no nos lo creíamos y nos asustamos cuando la vimos en el suelo».

Por su parte, la joven Alba Martínez, de 17 años, relata que «al parar un contraataque choqué muy fuete con una jugadora y me quedé sin respiración, por lo que pasé miedo, ya que no podía levantarme y tuve vómitos».

Estefanía Parapar tuvo que ponerse en la portería al quedarse el 'siete' blanquillo sin sus dos metas. «Ante la situación de ver a Alba en el suelo, que nos encogió el corazón a todas, me sentí extraña al tener que ponerme de portera y también tener que atacar».

El silencio imperó en el autocar del equipo gijonés en el regreso a casa cuando a las tres de la madrugada del domingo se le hicieron prubas a las dos jugadoras lesionadas en el Sanatorio de Covadonga.

Ione será operada en breve y se espera que la joven Alba evolucione bien para jugar el sábado contra el Palencia, lo que no es seguro. En caso de que no pueda hacerlo, el Balonmano Gijón tendrá que hacer ficha a otras porteras que tiene en el club como Clara o la juvenil Cristina.