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Alberto Entrterríos, en el vestuario del Nantes.
Alberto Entrterríos, en el vestuario del Nantes. / P. MARTÍNEZ

«Los primeros días en los banquillos estaba perdido»

  • «Trato de transmitir mi forma de ver el balonmano, me gusta esquematizar las situaciones en una pizarra y creo que el orden es fundamental»

  • Alberto Entrerríos Técnico del Nantes de Balonmano

Alberto Entrerríos (Gijón, 1976) disfruta de su dos primeros meses como entrenador en el Nantes junto a Thierry Anti, primer técnico del equipo galo, después de más de dos décadas como jugador a un altísimo nivel. El internacional gijonés, uno de los mejores jugadores de la historia del balonmano español y mundial, recibirá el próximo viernes en La Felguera el Premio Delfos. Entrerríos explica que le van las cosas mejor de lo esperado y que al principio le costó adaptarse al banquillo, pero que ya está acostumbrado. Como responsable del juego de ataque y defensa en el Nantes, el equipo francés es líder de su grupo en la Liga de Campeones y solo ha perdido uno de los nueve encuentros desde que comenzó la temporada.

¿Cómo ha sido su experiencia hasta ahora en el banquillo?

Muy buena porque, hasta el momento, de nueve partidos solo hemos perdido uno, contra el París Saint Germain en la final de la Supercopa de Francia, y nos empataron otro en Liga en los últimos segundos contra el Ivry.

¿Cuál es su función concreta en el equipo?

Soy el ayudante de Thierry Anti, pero me encargo fundamentalmente del sistema táctico, lo que es el juego de defensa y ataque del equipo.

¿Le ha resultado extraño su nueva situación después de tantos años en activo?

Los primeros días estaba perdido. Me sentaba en el banquillo a recabar información de lo que pasaba en el partido y tenía que estar muy atento, pero luego, después de dos o tres encuentros, ya hago las cosas con naturalidad y ahora veo con claridad las cosas y las transmito con precisión.

¿Echa de menos vestirse de corto después de más de veinte años en activo?

Al principio fue una sensación extraña después de tanto tiempo jugando, pero ya me he acostumbrado y me encuentro a gusto. Es otra forma de estar en el balonmano.

Al margen de ser el ayudante de Thierry Anti, ¿realiza alguna labor más en el club?

De momento estoy dando mis primeros pasos como entrenador haciendo un trabajo concreto, pero no creo que tuviera problema en encargarme de un equipo de jóvenes.

¿Qué principales cualidades tiene que tener un entrenador?

Saber llevar un grupo, capacidad de gestión, planificación, programas de entrenamiento y marcar un objetivo.

¿Tiene algún referente como entrenador?

Trato de transmitir mi forma de ver el balonmano, me gusta esquematizar las distintas situaciones en una pizarra y creo que el orden es fundamental. A mí, cuando era jugador, me identifiqué con el estilo de Juan Carlos Pastor, con quien gané el Mundial de Túnez. Sabe leer bien los partidos y encuentra soluciones a todos los problemas.

Y el Nantes, líder en su grupo de la Champions.

La verdad es que no esperábamos ir tan bien. Solo cedimos un empate en Ucrania. Lo demás fueron todo victorias, en un grupo que no es muy complicado, pero es la primera vez que jugamos la mejor competición del mundo por clubes de balonmano y estamos dando la talla.

Su compañero en el Ciudad Real, Didier Dinard, es el relevo de Claude Onesta en Francia, ¿se apuesta por los grandes jugadores como entrenadores?

Parece que sí. Didier tiene ahora una gran responsabilidad en una selección como la francesa que aspira a todo, porque Onesta pasa a ser como un director deportivo. Aunque parezca un poco extraño, él está intentando implantar el sistema de juego que hacía cuando jugaba en España, pese a que Francia es el equipo que mejores resultado tuvo en los últimos años.

¿Ve alguna posibilidad de que el balonmano en España pueda remontar a todos los niveles?

Los clubes están empezando a sacar la cabeza, porque están amortizando sus deudas. Ahí está el Ademar, que se va recuperando, pero creo que va a ser poco a poco.

¿Cuáles cree que son los aspectos que habría que mejorar en su país?

Lo principal es la gestión de los clubes, que tiene que tratar de buscar recursos, de enganchar a la afición y de encontrar también apoyos mediáticos, porque hay que encontrar soluciones a ese bajón de espectadores en la Liga Asobal.

¿Sigue el balonmano asturiano?

Me da mucha pena que no existan medios ni una ayuda suficiente para tener un equipo arriba como el Gijón Jovellanos, que estuvo hace poco en Asobal, ya que afición, jugadores y entrenadores hay. Además ahora con muy poquito se podría conseguir.

¿Qué le parece la nueva etapa que se abre en la selección con Jordi Ribera al frente?

España siempre tiene grandes posibilidades. No se produce un gran cambio de jugadores en edad de retirarse como Sterbik. Hay que empezar de nuevo y reinventarse para preparar el próximo ciclo olímpico. Ribera es un buen entrenador y si construye el juego desde la defensa, que siempre ha funcionado, lo conseguirá. De momento ha entrado bien con dos victorias.

Y este viernes recibirá el Premio Delfos.

Es un orgullo que en mi tierra se acuerden de mí, porque me siento muy asturiano. Será un placer estar ahí y recibir un galardón que agradezco mucho. Siempre que te reconocen lo que has hecho es bonito y más aún si te lo hacen en casa.