El Comercio

Pablo lanza ante la mirada del asturiano Dani Hernández.
Pablo lanza ante la mirada del asturiano Dani Hernández. / PAÑEDA

El Gijón Jovellanos se queda en buena primera parte

  • Los gijoneses plantaron cara al Teucro, máximo favorito para el ascenso a Asobal, pero tras el descanso se estrellaron contra el meta Santana

El Gijón Jovellanos sucumbió ante el Teucro (24-33), máximo favorito para el ascenso a la Liga Asobal, en un partido con dos caras bien distintas.

En la primera, los rojillos, con las ya sabidas e importantes bajas de Molina y Richi, estuvieron a un gran nivel e incluso gozaron de una ventaja de tres tantos para irse con tablas a los vestuarios. Sin embargo, en la segunda solo fueron capaces de hacer la mitad de los tantos de los treinta minutos iniciales, lo que desvela claramente lo que fue el encuentro, que tuvo además un mal arbitraje.

El conjunto gijonés, que hizo tan buen partido como ante el Palma del Río, realizó una primera parte aceptable, aunque el comienzo del encuentro resultó igualado con constantes alternativas en el marcador que ofrecieron un entretenido partido para la afición local.

El veterano lateral Juanjo Ruesga sacó lo mejor de sí mismo y anotó cuatro tantos en los veinte minutos iniciales que sostuvieron a su equipo, que tuteó en todo momento al poderoso 'siete' pontevedrés.

El Gijón Jovellanos se animó y poco después tomó las riendas del partido sin ningún tipo de complejos. Las siete paradas de Nacho y la buena labor de Pablo Fernández, por el que parecen no pasar los años, propiciaron que los locales se pusieran con tres tantos de diferencia (13-10).

Sin embargo, pese a que el técnico rojillo Cotelo pidió tiempo muerto, los errores en defensa fueron la causa por la que el Teucro igualó el choque al descanso (16-16).

En el segundo tiempo, el equipo gallego acabó imponiendo su superioridad, aunque beneficiado por los fallos de los locales, que en ataque además no estuvieron nada inspirados.

Los primeros minutos fueron igualados. Pero tras el tiempo muerto que pidió el técnico local Cotelo, con el marcador 21-24, el conjunto gijonés fue una cadena de despropósitos. No obstante, la intervenciones del exgrupista Santana, que demostró ser un portero de Asobal, inclinaron la balanza de forma clara para los gallegos, si bien las decisiones arbitrales no beneficiaron a los rojillos, que jugarán el sábado el primer derbi ante el Grupo.