El Toscaf Atlética obra el milagro y se mete de lleno en la lucha por la fase de ascenso

Fidalgo, que anotó seis tantos, se eleva para buscar un lanzamiento lejano.
Fidalgo, que anotó seis tantos, se eleva para buscar un lanzamiento lejano. / PATRICIA BREGÓN
  • Épica remontada del equipo avilesino ante el poderoso Safa en un polideportivo de La Magalena entregado a sus jugadores

Hacía muchos años que el polideportivo de La Magdalena no sufría y disfrutaba tanto en un partido del Cafés Toscaf Atlética Avilesina. Aunque la empresa era muy difícil, ante un equipo del nivel del Safa Metlife, lo cierto es que lo único que les valía a los avilesinos ayer para continuar en la lucha por la fase de ascenso a División de Honor Plata era la victoria. Y tras sudar sangre, tras aumentar al límite las pulsaciones de los asistentes en partido épico y apasionante, lo consiguieron. En el último minuto, pero los dos puntos se quedaron en Avilés (22-21) y el sueño continúa vivo a falta de siete partidos para la conclusión del campeonato.

El choque comenzó como se esperaba: muy igualado. Y es que, pese a la superioridad visitante, sólo el Santoña había sido capaz de ganar en La Magdalena esta temporada y, otra cosa no, pero los de Juan Muñiz siempre son competitivos. Así las cosas, cumplido el minuto cinco de partido sólo se habían registrado dos tantos, uno por cada bando. Poco a poco, sin embargo, los madrileños fueron mostrando sus señas de identidad: al Toscaf le costaba mucho superar la defensa rival y el Safa, con su juego rápido y su movilidad, hacía cada vez más daño.

Antes del minuto veinte y con Fidalgo como jugador más destacado en el conjunto avilesino, no sólo a la hora de realizar lanzamientos exteriores, sino también con asistencias, una exclusión sacó ligeramente a los de Juan Muñiz del partido, situando el 6-8 en el marcador. Tras el 9-9 conseguido posteriormente por Aitor, que empezaba a coger ritmo, llegó el primer golpe duro al Toscaf del encuentro: 10-12 y Juan Muñiz se vio obligado a pedir un tiempo muerto a escasos segundos del final de la primera parte. No serviría de mucho, pues, con el tiempo cumplido, un extraordinario lanzamiento a crono parado del visitante Nacho ponía el 10-13. El conjunto avilesino debía remontar tres goles de diferencia en media hora.

Lejos de amedrentarse, los avilesinos salieron a por todas tras el descanso, ya con el impresionante Sergio Rozada bajo los palos. La salida del gijonés colocaba frente a frente a los dos mejores equipos del grupo, pues nadie entiende que Antonio, internacional junior y portero titular del Safa, no esté jugando en la Liga Asobal. Pero las buenas intenciones avilesinas no se acababan de reflejar en el marcador. Otro duro golpe para los avilesinos tuvo lugar cuando, con 14-15 en el marcador y la remontada cerca, Aitor marró un penalti ante un Antonio que acabaría deteniendo tres de los cinco a los que se tuvo que enfrentar. Un lanzamiento al larguero de Cuevas y la enésima parada de Antonio propiciaron un 15-20 en el marcador que parecía irremontable mediada la segunda parte. Sin embargo, cual boxeador en el suelo tras recibir un directo, el Toscaf Atlética no se quiso rendir y siguió peleando, para lo cual contó con el total apoyo de un polideportivo de La Magdalena que, recordando las tardes de gloria del balonmano avilesino: jugó su papel. Bombo, palmas, gritos de ánimo... y silbidos cuando el rival intentaba atacar.

Así, en medio d un ambiente espectacular, comenzó el show. 16-20, 17-20, 18-20, 19-20 y 20-20 a falta de cinco minutos. Víctor Tejerina y Aitor rompieron la maldición de los penaltis y el equipo se multiplicó en ataque y en defensa. Llegados al último minuto con 21-21, Juan Muñiz pidió un tiempo muerto, tras el cual Víctor Tejerina tiró abajo el polideportivo anotando en una jugada llena de garra a escasos segundos del final. El Safa gozaría de un nuevo lanzamiento a crono parado, pero esta vez Nacho se iba a topar con el bloqueo y con Sergio Rozada, a quien sus compañeros se abalanzaron con el partido concluido. No era para menos: el Toscaf ya está a un punto de la fase de ascenso y se empiezan a acabar los adjetivos.