El asturiano Rubén Garabaya se retira del balonmano profesional

Rubén Garabaya, jugador asturiano de balonmano. /
Rubén Garabaya, jugador asturiano de balonmano.

El jugador del Rioja Logroño deja atrás 22 años de dedicación al deporte que se lo ha dado «todo»

EFELogroño

El jugador asturiano del Rioja Logroño, Rubén Garabaya, se ha despedido hoy como jugador profesional, cuatro días antes de su último partido, con el que cerrará una carrera de 22 años en la que este deporte le ha dado «todo», ha afirmado visiblemente emocionado.

Garabaya ha ofrecido una conferencia de prensa, flanqueado por el presidente de su club, Ángel Rituerto, y el entrenador, Javier González, «Jota».

La comparecencia del jugador asturiano ha tenido un gran componente sentimental, con varios momentos en los que ha roto a llorar, especialmente por la presencia, tras los medios de comunicación, de varios de sus familiares, de sus actuales compañeros y de los exjugadores del Logroño Albert Rocas y Luisfe.

«Yo empecé a jugar en barrio pobre de mi ciudad y quizás el balonmano salvo mi vida, le debo todo a este deporte», ha subrayado el pivote, que en su trayectoria ha ganado cuatro Copas del Rey, dos Supercopas de España, con diferentes clubes y el oro en el Mundial y el bronce olímpico, con España, entre otros títulos.

Hoy se ha despedido, a los 40 años, uno de los diez jugadores que más partidos han disputado en la Liga Asobal, 535, a los que se suman sus 168 encuentros con la selección española, datos que evidencian que no se trata de un jugador cualquiera.

En su despedida ha incidido en que tras sus inicios en el Balonmano asturiano, tuvo «suerte» de fichar por el Ademar con 17 años y de encontrarse con Manolo Cadenas como entrenador «porque él me enseñó a competir y a ser un hombre».

De León se fue al Balonmano Cangas «porque necesitaba coger responsabilidad y allí me la dieron» aunque «fueron años difíciles» por la pérdida de su madre; este año ha jugado con el apellido Arenas a la espalda en recuerdo a ella, además del número 22 en alusión a los años que ha sido profesional.

Y de allí pasó al Valladolid «y tuve la inmensa suerte de coincidir con Juan Carlos Pastor, Raúl González, Jota González y David Pisonero» cuatro entrenadores, todos ellos en activo, a los que considera amigos y responsables «de lo que sé de este deporte».

«Pastor fue quien me llevó a la selección y le estaré eternamente agradecido por ello», ha reconocido, ya que su mayor título, un Mundial -nunca ha ganado la Liga Asobal ni la Liga de Campeones-, se produjo en esa etapa.

Desde el Valladolid «me pude ir a otros clubes grandes y elegí el Barcelona porque el que consideraba más estable» y «de jugar la final de la Champions con ellos, en 2010, vine a Logroño, una ciudad que me lo ha dado todo».

Ha reconocido que fichar por este club «en su momento fue una decisión complicada, pero ahora es mi casa, ellos apostaron todo por mí y me esforzado estos años por no defraudar».

Ha reconocido sentirse «abrumado» por el acto de hoy, en especial por la presencia de Albert Rocas -que no estaba prevista- con quien compartió vestuario en Barcelona y Logroño y con el que mantiene una gran relación; y ha dado la misma respuesta para referirse a que el club vaya a retirar el número 17 en su honor.

Ha agradecido, especialmente, a su padre «todos los sacrificios que hizo» cuando era niño, y a su mujer «porque es la única que me entiende, convivir con un deportista no es fácil y ella siempre acierta».

«Si he ofendido a alguien, pido disculpas, espero no haber hecho muchos enemigos estos años», ha concluido el pivote asturiano, que también ha tenido un recuerdo especial «para la afición del Logroño, que es de las que te animan cuando lo necesitas».

Garabaya ha explicado que anunció su retirada hace un año «para prepararme y planificar un poco mi vida» y está «seguro» de que «algo hará» dentro del balonmano, aunque de momento «solo al campus que organizo».

El técnico Javier González, «Jota», ha afirmado que cuando conoció a Garabaya en el Valladolid «fue el primer jugador del que sabía que era un valor seguro».

En cualquier caso, ha asegurado, «me quedo con lo personal» y ha explicado que «a mí me ha hecho mejor entrenador y eso siempre se lo voy a agradecer».

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