La clase maestra de Guillermo Artime

Guillermo Artime, antes de dirigir un entrenamiento del Bosco cadete. / LVA

El joven técnico luanquín está absorbiendo todo el conocimiento posible a la sombra de Juan Muñiz como ayudante del Toscaf Atlética Avilesina

SANTY MENOR AVILÉS.

Trabajo, constancia, esfuerzo y dedicación. Estas manidas palabras en el mundo del deporte son la hoja de ruta de un joven entrenador luanquín que, tres seis años en el balonmano formativo, esta temporada ha dado un paso más a la sombra de uno de los mejores entrenadores de la historia de nuestra región, Juan Muñiz. Con apenas veinticinco años -en diciembre cumplirá 26-, Guillermo Artime está tomando cada vez más protagonismo en el día a día del Cafés Toscaf Atlética Avilesina, al que llegó tras varias conversaciones con Gerardo González, Chus Corao y el propio Juan Muñiz, y en el que, asegura, «una opinión más nunca está de menos».

Formado en la cantera del Villa de Luanco, club con el que empezó a jugar en edad alevín, Guillermo conoció como jugador prácticamente todas las posiciones, aunque en los últimos años se aplicó como central, una posición que le permitía dirigir el juego del equipo y disfrutar desde dentro de la cancha de una de sus pasiones, «estudiar los movimientos en ataque y en defensa tanto de mi equipo como del rival». Y es que Guillermo tenía claro que «lo mío era entrenar y en cuanto pude lo empecé a hacer».

Concretamente en 2011, con 20 años. «En aquella época estaba jugando con el equipo senior de Luanco, en el club no había ningún equipo libre para entrenar y a través de Manolo Gutiérrez, con quien siempre me entendí muy bien y el mejor entrenador formativo que tenemos en Asturias, conocí a Carlos Bedia, que me abrió las puertas del Quirinal». Seis años después de aquello y tras colgar los playeros con la desaparición del Villa de Luanco senior, Guillermo dirige hoy a un alevín del Quirinal, al cadete del Bosco, a la selección asturiana juvenil y ejerce como segundo entrenador del Toscaf Atlética junto a Juan Muñiz. «Sí, soy pluriempleado», admite con su habitual sonrisa.

Tras varios años junto a Manolo Gutiérrez, del que «aprendí muchísimo. Nuestra relación iba más allá de lo meramente deportivo y con una mirada que me hiciera ya sabía lo que tenía que hacer en la cancha», el luanquín ha iniciado ahora un segundo máster junto a Juan Muñiz, un técnico «del que poco puedo decir que no se sepa. Su carrera está ahí y todo el mundo la conoce. Es uno de los mejores entrenadores de Asturias y cada día aprendo algo nuevo de él». Lo que más destaca Artime de su maestro es «su exigencia y su capacidad para llevar el vestuario. Todo el mundo va a muerte con él y eso es muy difícil».

Pero su nuevo rol en el Toscaf Atlética no es tan sencillo de llevar como pueda parecer en un principio. Con varios jugadores de la plantilla o bien jugó o bien se enfrentó a ellos, y en muchos casos también existía una amistad previa. «Soy de la misma edad que ellos y es una situación compleja, aunque me encuentro a gusto y con el paso de las semanas lo veo más natural. No les puedes entrar con mucha autoridad porque no tiene sentido, pero es verdad que ahora estoy en el banquillo y mi deber es sacar el máximo rendimiento de ellos, aprovechando sus virtudes y corrigiendo sus defectos».

Artime agradece la oportunidad del Toscaf y se la toma como una gran oportunidad de cara al futuro. «Chus me insistió bastante, él quería dar un pequeño paso a un lado y colocarme a mí como ayudante y lo estoy disfrutando mucho. Juan Muñiz es un maestro y el equipo tiene mimbres para hacer bien las cosas».

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