«Estoy disfrutando de un momento único en mi carrera»

Raúl Entrerríos, anoche, a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid. / EFE
Raúl Entrerríos, anoche, a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid. / EFE

Raúl Entrerríos, artífice directo del primer oro de España en un Europeo, revive el sueño de la final y dice que «ha sido algo realmente increíble»

J. L. CALLEJA GIJÓN.

Raúl Entrerríos (Gijón, 1981) fue responsable directo del primero oro continental del balonmano español. «Estoy disfrutando de un momento único», dijo anoche a EL COMERCIO a su llegada a Madrid. Debutó en el equipo nacional absoluto -antes estuvo con los júnior y luego con los juveniles- en el año 2003 al lado de su hermano Alberto, Barrufet, Garralda y Juanín, entre otros. Desde entonces, su trayectoria ha sido ascendente. Para estrenar su palmarés participó en Túnez en la conquista del primer Campeonato del Mundo para España. Su segundo metal cayó en los Juegos de Pekín, mientras que el tercero se produjo en el Mundial de Suecia en 2011, competición de emocionante recuerdo, porque junto a su hermano Alberto dedicaron el metal, tras vencer a los anfitriones, a su madre Mari Luz, fallecida en aquel momento. El trance más amargo vino dos años después. A las puertas del Mundial de Barcelona, en la misma concentración se lesionó y no pudo jugar. Al curso siguiente tomó el relevo en la capitanía de su hermano Alberto en una situación un tanto complicada en la selección. Pero, en lugar de bajar los brazos, siguió creciendo y en ese 2014 consiguió el bronce en el Campeonato de Europa de Dinamarca, donde vencen los 'Hispanos' a Croacia (29-28).

En el anterior Europeo, que se celebró en Polonia, la selección bajo su batuta se hizo con el subcampeonato continental tras perder la final con Alemania (24-17).

Pero la guinda a su amplia trayectoria la pone el oro de los continentales que finalizaron el pasado domingo en tierras balcánicas después de pasar la amarga experiencia de no estar en los Juegos Olímpicos de Río en el verano de 2016. En este sentido, parece que el destino quiso recompensarle. Y es que Raúl se convirtió en el auténtico líder de la selección en este Europeo de Croacia con actuaciones estelares como ante Alemania, hasta entonces campeona de Europa, y luego contra Francia, vigente campeona del mundo. En todos los encuentros, salvo en el de Hungría, perforó la portería contraria. Además, sus goles llegaron en momentos clave y ante los más terribles rivales como germanos y galos. En la gran final contra Suecia, sus cuatro tantos tuvieron el don de la oportunidad en los instantes más complicados.

«Me veo aún con cuerda para rato; ojalá pueda llegar al Mundial y a los Juegos de Tokio»

«Ha sido increíble, es un sueño del que no quiero despertar», comentó a EL COMERCIO anoche, a su llegada a Madrid, en un viaje en el que le acompañó su esposa Noelia y sus hijos Illán y Claudia.

Todavía emocionado, apostillo que «aún no somos conscientes de lo que hemos conseguido, por lo que estamos disfrutando de un momento único». Asegura el jugador gijonés del Barcelona que desde que acabó la final le han pasado muchas cosas por la cabeza, «pero sobre todo muchas sensaciones y sentimientos ante las numerosas felicitaciones que he recibido».

Según Entrerríos las claves del éxito, al margen de un duro trabajo con Jordi Ribera, «ha sido que hemos hecho piña, aunque también destaca que este grupo de jugadores tiene un química especial, que ha terminado con el premio del Europeo».

Se siente al mismo tiempo reconfortado con este título después de no haber ido a una cita tan importante como los Juegos de Río. «Este oro lo compensa todo, porque llevábamos mucho tiempo intentándolo, después de perder cuatro finales». Asimismo, espera que el balomano español sepa «rentabilizar» este logro para iniciar su «recuperación».

Quiere otra Champions con el Barça, pero en 2019 tiene Mundial con la selección y al año siguiente, Juegos. «Me gustaría llegar y me veo con fuerzas, por lo que espero llegar, pero me veo con cuerda para rato».

Con 241 partidos internacionales -ya superó a su hermano y es el sexto jugador español- y 518 tantos va camino de récord. «Es para estar orgulloso de estas cifras, pues ni me imaginaba cuando empecé a jugar a balonmano».

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