BALONMANO

Hoja de ruta para una renovación

Ramón Gallego posa para EL COMERCIO en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón. /  UCHA
Ramón Gallego posa para EL COMERCIO en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón. / UCHA

Ramón Gallego espera profesionalizar el arbitraje a través de las nuevas tecnologías

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Hace más de cuarenta años, al poco de entrar a estudiar en la universidad, Ramón Gallego recibió una propuesta que cambió su vida. Su antiguo colegio, el Codema, acudió a él como exjugador del equipo de balonmano para ofrecerle arbitrar un torneo. Su preparación para la cita consistió en una breve charla y poco más, pero le sirvió para adentrarse en un mundo que no ha abandonado desde entonces. El sábado, en Turquía, Gallego fue nombrado Presidente de la Comisión de Árbitros y Reglas del Juego de la IHF. Es, en resumen, el 'jefe mundial' del arbitraje de balonmano.

«La cosa se me fue de las manos», reconoce ahora entre bromas Ramón Gallego. El gijonés ha recibido en los últimos días muchas felicitaciones, «pero esto no es un triunfo como ganar una maratón», responde consciente de su responsabilidad. Gallego comenzó a pensar el dar el salto hace cuatro años. Por eso no le sorprendió su nombramiento, aunque sí el enorme apoyo mostrado por todos los estamentos del balonmano mundial: su propuesta contó con 126 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones. «Será un reto, pero en principio tendré la confianza de todo el mundo», agradece.

El nuevo cargo de Ramón Gallego tiene dos vertientes. «Seré responsable del arbitraje mundial y del reglamento de juego», resume. En cuanto a lo primero, el gijonés se marca el objetivo de «acercar los árbitros al profesionalismo», con mejoras en aspectos físicos, técnicos y mentales. En lo segundo, el propósito es unificar la diferencia de criterio arbitral que encuentran los jugadores entre los torneos internacionales y los nacionales. «No hay una única línea de arbitraje y, a partir de ahora la tiene que haber, sobre todo entre aquellos que quieren ser internacionales», explica Gallego.

La aplicación de nuevas tecnologías en el arbitraje también tendrá enorme peso en el plan trazado por Ramón Gallego. En ese sentido, el balonmano cuenta desde el Mundial de Qatar 2015 con su propio sistema de 'videoarbitraje', «que está siendo una experiencia muy positiva», según el gijonés. Desde hace unos meses también se ha autorizado el uso de dispositivos móviles desde los banquillos para analizar a través de la informática los datos del partido. Otro proyecto en el que Gallego se encuentra muy involucrado es el llamado IHF Education Centre, un portal de internet de la Federación Internacional orientado a compartir información para jugadores, entrenadores, árbitros e incluso aficionados.

Un equipo de doce personas

El nuevo cargo no afectará a Gallego en su vida cotidiana en Gijón, aunque sí conllevará algunos otros cambios a nivel. «Me va a obligar a tomar decisiones profesionales, como probablemente adelantar mi retiro en la universidad», explica el dirigente, profesor de la Escuela Politécnica de Ingeniería desde 1988.

Ramón Gallego estrenará su cargo el próximo mes durante el Mundial femenino de Alemania, aunque en los pasados Juegos de Río asumió la máxima autoridad arbitral. Su equipo de trabajo, avanza, estará formado por una decena de colaboradores: «Este puesto no puede ser presidencialista. Hay que escuchar también a la gente que piensa de manera diferente, no escuchar solo voces que te apoyan».

El objetivo en esta nueva etapa, según Ramón Gallego, es vender la imagen «de un balonmano más atractivo que haga que el espectador no se levante de la silla en sesenta minutos». La hoja de ruta ha sido perfectamente diseñada por un exjugador del Codema que ya está hablando con sus compañeros de entrenamiento para decidir qué maratón correr en 2019.

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