El Comercio

Nielsen vence al esprint y Quintana supera otra jornada sin sobresaltos

  • En vísperas de la contrarreloj en la que el colombiano defenderá el liderato frente a Froome, la Vuelta descubre al joven corredor danés

El esprint es la esencia del ciclismo. La silueta exacta de este deporte. La pelea con la adrenalina a tope y con la pancarta al fondo. En la meta de Gandía, copada de público pese a ser plana como el mar, ganó al esprint el joven danés Magnus Cort Nielsen, de 23 años, que en realidad no es velocista. «Soy rápido, aunque no tanto como los mejores. Pero subo mejor que ellos. Creo que lo que mejor me irá en el futuro son las clásicas belgas». Aún no se conoce. Como el belga Keukeleire -su compañero en el Orica- en la meta de Bilbao, Nielsen se llevó un esprint largo, sin gobierno, descosido, en el que se impuso por ser el más atrevido.

El viento puso nervioso el preámbulo del esprint. Un amago apenas. La gente se había alineado tras las vallas para ver la Vuelta. Disfrutaron con ese paso fugaz, del sonido mecánico, eléctrico, del esprint. Ganó Cort Nielsen, el más veloz entre los menos velocistas.

A partir de ahora, la Vuelta se gira hacia Quintana y los que, desde muy lejos, amenazan su triunfo: Froome, Chaves y Contador. La contrarreloj de hoy de Calpe (37 kilómetros) y la subida a Aitana del penúltimo día ponen a prueba al colombiano. Tiene margen de sobra. Se le nota. «Soy un hombre tranquilo. Yo no me como la cabeza», zanja. Tras el paréntesis de Gandía, la Vuelta vuelve a ponerse cuesta arriba.