El Comercio

Quintana se venga de Froome

Quintana esprinta a Froome en la recta final de la etapa..
Quintana esprinta a Froome en la recta final de la etapa.. / AFP
  • El colombiano se defiende con calma, enfada al británico y ata su primera Vuelta

Nairo Quintana ganó en la cima lunar de Aitana esta Vuelta a la que sólo resta el desfile final de hoy hasta Madrid. Y se ganó algo más: dos enemigos, Chris Froome y Alberto Contador.

A Froome le escoció que el líder colombiano le rematara sobre la raya después de tenerle toda la etapa a su rueda. Hasta cuando el británico paró a mear allí estaba Quintana, surtidor en mano. Pegado. Su sombra. Froome le atacó siete veces en Aitana, pese a que ya lo tenía todo perdido. Por orgullo. Nairo se defendió. Con aplomo. Y al final quiso arañarle bajo la pancarta. Le soltó un zarpazo para cruzar primero la línea. Un sopapo a su verdugo en el Tour. Venganza. Froome mostró su disgusto. Le aplaudió con sorna. Palmadas ácidas. Ya le recordará el detalle en el próximo Tour. «Que no se enfade -rebajó Quintana-. Son cosas de la calentura». En el Sky bramaban: «¡Que poca clase tiene Quitana!».

El ganador de esta Vuelta cultivó otra enemistad, la de Contador. El madrileño, huérfano de equipo, no pudo defender la tercera plaza del podio ante el acoso del todo el equipo Orica. Chaves, valiente, le bajó del cajón. «Pensaba que el Movistar -equipo de Nairo- me iba a devolver el favor que les hice en Formigal, pero no han colaborado conmigo», lamentó Contador. «Bueno, mi meta no era el podio sino la Vuelta. Felicito a Nairo», zanjó. Froome, Quintana y Contador quedan citados para 2017. No hay mejor combustible para el deporte que los piques entre campeones. La Vuelta los recibe hoy en Madrid. Por el orden que fijó Aitana: Quintana, Froome, Chaves y Contador.

Aunque apenas cambió la clasificación general, la etapa de la sierra alicantina fue tan intensa que pasó de todo. Tras los dos minutos que Froome le había recortado a Quintana el viernes en la contrarreloj, el Sky tenía un plan. Así partió el día desde Benidorm. Aitana está pegada a la costa. Una nube capaba la cima. Tenía el tono gris que anuncia las tormenta. No cayó lluvia. Llovieron ciclistas. Ciegos de velocidad y ataques. El Sky barajaba las ofensivas. Con Knees, con Kennaugh, con Boswell. Se escuchaba cómo se iban descorchando botellas del mejor ciclismo.

Por el primero de los cinco puertos, Tudons, la Vuelta ya rodaba a rebanadas. Pero el Movistar, el equipo más sólido, mantuvo el temple. Castroviejo, Rubén Fernández, Moreno, Herrada, Erviti , Sutherland y Valverde domaron a la tropa de Froome. Además, el Movistar había lanzado en la fuga a Rojas, vigilante en la escapada de Trofimov (gregario de Contador) y de David López (de Froome). El resto de los fugados iban a lo suyo: a por la etapa. Luis León Sánchez y el francés Molard la reclamaron primero. Con toda la sierra de frente. Ahí, bajo el filo de un quitamiedos, se le rompió al Movistar un eslabón: Rojas patinó en un curva arrinconado por un coche y pasó bajo la guillotina. Salvó el cuello pero se partió una tibia.

La elevó aún más el Orica, equipo atrevido, audaz. Antes de ganar hay que tener ganas de ganar. A la escuadra australiana le sobran: lanzó a Chaves a casi 50 kilómetros de la meta. Y paró a Howson, el campeón del mundo contrarreloj sub'23 que iba escapado. El novato gastó todo el motor que le quedaba tirando de Chaves. Hasta que explotó. Un calambre le hizo gritar de dolor. Así suenan las grandes etapas.

Chaves siguió solo. Estaba a poco más de un minuto de la tercera plaza en el podio de Contador. Quería ese botín. Detrás, Contador no halló ningún aliento amigo. No tenía gregarios. Y el Movistar le giró la cara. No le pagaron la etapa de Formigal, aquel día en que el madrileño, travieso él, se dedicó a cambiar la Vuelta de dueño. Se la quitó a Froome y se le dio a Quintana. Cuando desde la fuga también le llegó el refuerzo de Trofimov, a Contador ya le he habían ido Chaves y el podio. «Así he corrido toda la Vuelta, a contrapié». En el segundo paso por Tudons tuvo que desgastarse en la caza del colombiano. A dos latidos por pedalada. Con los dos rivales, Quintana y Froome, en su chepa.

Samuel, a casa

Como estaba previsto, el asturiano Samuel, tras la aparatosa caída del viernes, se fue casa y se perderá el Europeo para que había sido citado.

Siguiendo con la etapa de ayer, Contador se fue apagando. Sus pulmones cada vez respiraban desde más lejos. Y ahí, ya el cruce de Tudons que sube a las instalaciones militares de Aitana, Froome montó su última batalla. Contador claudicó. Quintana, blindado hasta ahí por Valverde, se pegó al británico. Los dos mejores. De blanco y de rojo. Froome se subió al péndulo de sus piernas siete veces. Siete latigazos. «No podía dejarle ni un metro», se conjuró el colombiano, que tenía 1 minuto y 21 segundos de renta. Ya no había espacio para que Froome tumbara a Quintana. Tampoco para pelear por la etapa. De ella, de Aitana, no se pudo encargar Luis Léon, fundido al final. Peleaban por la luna el francés Latour, una joya de 22 años, y el colombiano Atapuma. Tremendo duelo. Latour, de 1,80 metros, se encoge y pedalea a picotazos. Atapuma pedalea erguido, como si no quisiera parecer tan bajito. Latour agrietaba los ojos. Atapuma, por el mismo motivo, los abría como platos. Parecía que iba a irse uno y se marchaba el otro. Al final ganó Latour, que tiene por costumbre subir cantando. En Aitana dio el primero de los grandes recitales. A tres minutos apareció Chaves, tercero en el podio. A 4.03, apretó los dientes, entró Quintana, con su primera Vuelta en el bolsillo.