El Comercio

Las Mestas tiene a su hombre récord

Eugenio Gómez, durante los últimos kilómetros de la prueba, en Las Mestas.
Eugenio Gómez, durante los últimos kilómetros de la prueba, en Las Mestas. / DAMIÁN ARIENZA
  • Eugenio Gómez completa los mil kilómetros en 37 horas y 43 minutos, tiempo con el que establece el listón de ultra maratón de su categoría

Cuando se bajó de la bicicleta, aún le quedaban energías para bailar. Era el subidón de la adrenalina, abrumado por las felicitaciones y la emoción de haber conseguido superar su reto. Una prueba que comenzó el pasado viernes en Las Mestas, a las 22 horas, y que concluyó ayer, a las 11.43 horas. El gijonés Eugenio Gómez estableció el récord del mundo en la categoría máster 50 al aire libre, en la modalidad de ultra maratón, al completar mil kilómetros en un tiempo de 37h.43:19. Un crono con el que estableció un registro en un reto que nadie de su edad -50 años- había intentado antes.

Durante todo este tiempo, el ciclista estuvo apoyado por familiares y amigos, y realizó muy pocas paradas para avituallarse, recuperar energías y recibir tratamiento de fisioterapia -pero siempre con el crono en marcha-. Y tampoco faltó en los aledaños de la pista un autobús de Emtusa, empresa para la que trabaja.

Los ánimos se redoblaron durante la mañana de ayer y, sobre todo, cuando se anunció que tan solo le quedaban 25 kilómetros para completar el reto. En las últimas vueltas, el gijonés ya esbozaba una sonrisa a pesar del esfuerzo acumulado. Fueron 2.298 vueltas al circuito de Las Mestas. «Son una mezcla de emociones. Pasé de estar hecho una pena en la bicicleta a aguantar aquí de pie», indica el ciclista nada más completar el recorrido. «Ahora mismo se me han quitado los dolores, pero luego vendrá la realidad de todo lo que uno tiene encima», añade.

Una fuerte contractura

Además del cansancio, Eugenio tiene encima del hombro izquierdo una fuerte contractura. Han sido demasiados giros, demasiadas curvas hacia el mismo lado durante los últimos dos días. Aunque lo peor fue la última noche, con lluvia incluida: «No puedo casi ni mover el brazo, estuve a punto de retirarme, pero mi equipo me apoyaba diciéndome que no podía dejar de completar el reto que me quedaba, que ya era el más fácil». El ciclista ya había batido la noche anterior los récords del mundo en su categoría de 200 millas, 12 horas y 24 horas.

Después de recibir las felicitaciones y fotografiarse con un buen número de espectadores, Eugenio Gómez solo piensa en descansar. Dormir y descansar. De cara al futuro, no se plantea ningún nuevo reto. Con el de los mil kilómetros da por cumplida una ilusión que meditaba desde hacía algún tiempo. «Ahora mismo, si digo algo en casa de hacer otra prueba... ¡Me matan!», bromea, al tiempo que añade que «voy a darme un tiempo para disfrutar de esto, pasar más tiempo con la familia y descansar de la bici una temporadina».