La afición también puede con el 'infierno' de L'Angliru

La estrecha subida a la cima se llenó de espectadores.
La estrecha subida a la cima se llenó de espectadores.

A los ciclistas no les faltó aliento de sus incondicionales pese al mal tiempo y a la disputa del derbi de fútbol

J. L. C. RIOSA.

Si los corredores se convirtieron en auténtico titanes, los aficionados no fueron menos. Acercase ayer a ver la etapa que finalizó en L'Angliru tuvo su verdadero mérito, porque desde primera hora de la mañana no dejó de llover. Cruzar de la zona de Viapará hasta la mítica cima riosana fue toda una aventura porque, además, la organización de la carrera restringió el acceso, sobre todo tras una accidente que se cobró la vida de una joven ciclista aficionada.

Pese a la adversidad que supuso el mal tiempo y a que al mismo tiempo se jugó el derbi futbolístico entre el Sporting y el Oviedo, los incondicionales del deporte del pedal se dieron cita en buen número. Eso sí, bien abrigados, pero con ganas de pagar con ánimos el esfuerzo de los ciclistas.

Las banderas de Asturias y España fueron mayoritarias, aunque las de León, País Vasco y Galicia también se vieron a lo largo del recorrido, a los que se sumaron también aficionados de distintas nacionalidades que se dejaron notar.

Contador, con su espectacular arrancada en el tramo final de la etapa, se llevó el apoyo de los aficionados, que le mostraron su cariño con pancartas y el aliento en los últimos kilómetros, que llevaron en volandas al mítico ciclista madrileño hasta la meta que ya conquistó hace nueve años. Además, todos eran conscientes de que era su despedida del ciclismo, lo que dio realce a la etapa. También centraron la atención los ciclistas asturianos de la carrera, Dani Navarro (Cofidis) e Iván Cortina (Bahrain), quienes también fueron vitoreados durante la durísima ascensión. Cortina, al ver la pancarta de unos niños de Las Mestas, hizo el caballito en agradecimiento emulando a Peter Sagan.

Sin duda, la etapa de L'Angliru, que salió del parque de Europa de Las Vegas, en Corvera, que se estrenó en la Vuelta, respondió a las expectativas y resultó todo un espectáculo como lo hizo en las seis ocasiones anteriores, en las que los aficionados disfrutaron de principio a fin.

Solo cinco grados

Quizás la jornada de ayer tuvo el buen ingrediente del adiós de Contador, que dio emoción y colorido a una fría jornada. En la zona de la Cueña de les Cabres, la de mayor pendiente, había solo cinco grados de temperatura. A pesar de ello, los aficionados no cesaron de animar al madrileño, echándose prácticamente encima de él formando un embudo.

Froome resistió a L'Angliru, su gran temor, y Contador realizó su última hazaña, como también lo hicieron los miles de aficionados que prefirieron dar su aliento a los esforzados corredores que, en muchos casos, llegaron rotos a la cima tras el gran esfuerzo que supone superar subidas de hasta el 23% de pendiente.

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