El hombre que doblegó a Perico Delgado en el Naranco

Coque Uría, junto a su hijo Adrián. /Purificación Citoula
Coque Uría, junto a su hijo Adrián. / Purificación Citoula
El gran día de...

Coque Uría venció al campeón segoviano en una histórica ascensión al monte ovetense en 1994

VÍCTOR M. ROBLEDOGijón

En los últimos kilómetros de la Subida al Naranco de 1994, con la ciudad de Oviedo extendiéndose como un precipicio por el margen derecho de la carretera, Pedro Delgado y Coque Uría (Gijón, 1969) miraron varias veces hacia atrás para comprobar que nadie seguía su rueda. El ciclista gijonés llevaba entonces solo dos años en el pelotón profesional y aún hoy es capaz de narrar con nitidez los detalles de una jornada en la que se jugó su primera victoria ante uno de los mitos del ciclismo español.

«En La Manzaneda se hizo un grupo de ocho o diez corredores que llegamos escapados hasta el pie del Naranco. A la altura del restaurante Los Monumentos arrancó Perico. Yo dudé porque dejarle ir era peligroso, pero vi que los demás no iban fuertes y me decidí. Lo cogí en la curva en herradura de San Miguel de Lillo», recuerda el exciclista gijonés.

Fue muchos años antes de aquello, al volver de ver a su hermano Juan competir en una carrera con final en la nave de la Central Lechera Asturiana, cuando Coque Uría –de nombre José Manuel– se animó a federarse en ciclismo. «En casa hasta entonces no teníamos mucha afición, más allá de seguir la Vuelta a España por la tele. Ese día fui con mi padre. Mi hermano, que llegó a ir escapado, acabó desfondándose y entró en el coche escoba. De camino a nuestra casa de La Camocha estuve dándole caña sin parar y diciéndole que era muy malo», explica entre risas Uría. Juan respondió a sus burlas con un reto. «‘Ya que eres tan listo, fedérate tú’, me soltó. Yo le dije que, si me federada, ganaba. Tenía 16 años».

No tardó muchas semanas Coque Uría en disputar su primera carrera. Con licencia independiente se presentó en La Corredoria un maillot rosa adornado con los colores del arco iris. «Era un circuito que tenía un repecho. Yo coronaba el repecho en solitario y bajando todos me cogían. No sabía ir en el pelotón. Allí estaba Manzanillo, que había sido profesional y era el director del Alvarín-Rigel».

Manzanillo, con buen ojo, se acercó a él al acabar la prueba y le entregó una tarjeta de visita mientras comía un bollu preñau para reponer fuerzas. «Me sentí importante. Era la primera vez que me daban una tarjeta. Al poco le llamé por teléfono y le dije que me iba a su equipo», explica el gijonés. Arrancó así una trayectoria deportiva que tuvo su culmen en los años noventa con sus etapas en conjuntos como el CLAS-Cajastur, el Castellblanch, el Kelme-Costa Blanca y el Polti.

El ciclista gijonés, en plena ascensión a la cima del Naranco, en la Vuelta a Asturias de 2000.
El ciclista gijonés, en plena ascensión a la cima del Naranco, en la Vuelta a Asturias de 2000. / E. C.

El Giro de Italia, con cinco participaciones, y la Vuelta a España, con tres, fueron las pruebas fetiche de Coque Uría durante sus ocho años como profesional. «Hubo una temporada en la que pude hacer también el Tour, pero, a falta de dos días para ir a Francia, el mánager y el director me dijeron que, al ser español, era mejor que descansara para centrarme en la Vuelta. Es la espina que tengo clavada porque me habría gustado conocer el Tour», lamenta Uría, con un currículo en el que brillan sus victorias en la Subida al Naranco de 1994 y en la Vuelta a los Valles Mineros de 1997.

El positivo de un compañero durante el Tour del año 2000 provocó que el patrón del Polti decidiera deshacer el equipo en plena temporada. Uría fichó para el curso siguiente por un equipo portugués en el que, en principio, iban a correr los ciclistas lusos más destacados junto a varios españoles. El proyecto, sin embargo, se abortó a los pocos meses. La forma en que se desencadenaron los acontecimientos aún le duele al gijonés, que se encontró casi de un día para otro lejos del deporte de élite: «No llegó bici, no llegó ropa, no llegó la nómina y tuvimos que dejar de ser ciclistas así. Era un equipo que nunca existió. Tuve que retirarme porque después de un año entero parado era difícil que apareciera un equipo».

Una escuela en Gijón

Tras dejar la bicicleta, Coque Uría colaboró durante algunos años con varios medios de comunicación como comentarista, así como con la organización de la Vuelta a Asturias. También puso en marcha la Escuela Ciclista Coque Uría, radicada actualmente en Gijón. Implicarse más aún con los jóvenes valores de la cantera asturiana es uno de los propósitos del excorredor, que reside desde hace una década en Nava y trabaja en una imprenta de Siero. La saga Uría continúa ahora con su sobrino Pablo Uría, proclamado campeón de Asturias en categoría cadete hace unos meses, y con su hijo Adrián, de quince años, animado a seguir sus pasos después de probar multitud de deportes.

Su hermano Juan, el mismo al que provocó tanto el día en que se animó a probar en el ciclismo federado, se dedicó durante años a guardar fotos y recortes de la carrera de Coque. Hay secretos, sin embargo, que no salieron nunca en los periódicos, como los de la escapada junto a Perico Delgado desde la curva en herradura de San Miguel de Lillo hasta la cima del Naranco el 17 de septiembre de 1994.

«En los últimos kilómetros tuvimos un poco de juego psicológico. Él estaba a punto de retirarse y me decía que quería despedirse de la afición asturiana con una victoria, y yo le respondía que vivía en la falda del Naranco y que tenía que ganar. Al final quedamos en que disputaríamos la meta. Antes de coronar, ataqué y puse el plato grande. Ya ni miré para atrás». Durante la semana anterior, Uría había estado haciendo incluso entrenamiento tras coche en la subida porque tenía el pálpito de que podía reinar ante su gente.

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