El corredor asturiano había expresado su deseo de sacarse la «espina de la Vuelta»

D. BUSTO GIJÓN.

Tampoco este año Samuel Sánchez podrá sacarse esa espina pendiente que tiene con la Vuelta a España. Se vio obligado a abandonar la pasada edición por una caída cuando iba quinto en la general y ahora su deseo era finalizar «en el 'top 10' de la carrera». No podrá ser. El BMC le suspendió y le retiró de la Vuelta a la espera de que se aclare con un contraanálisis ese «resultado adverso» que dio en un análisis realizado por sorpresa, el pasado 9 de agosto.

Una sorpresa que tuvo su segunda parte ayer, y que tampoco se esperaba el ciclista asturiano, forzado a regresar a casa sin poder tomar la salida en una competición que, según el propio ciclista había comentado a EL COMERCIO este pasado lunes, «siempre ha sido especial» para él. «Es la prueba que me relanzó para conseguir luego mis éxitos en el Tour y en las carreras de tres semanas», había afirmado Samuel Sánchez.

El ciclista asturiano se había entrenado en las últimas semanas por las carreteras del Principado y había reconocido que, a sus 39 años, «cuesta un poco más, como es lógico, pero confío en estar a la altura como el año pasado».

El corredor carbayón, con seis etapas -cinco triunfos individuales y uno por equipos-, es el asturiano con el mayor botín de victorias en la historia de la carrera. Y en 2009 se había quedado a 55 segundos de ganar la Vuelta.

El BMC reemplazará a Samuel Sánchez por el suizo Loïc Vliegen y ahora tan solo quedarán dos corredores asturianos en liza, Iván Cortina (Bahrain) y Dani Navarro (Cofidis).

Por su parte, el director de la Vuelta ciclista a España, Javier Guillén, precisó sobre este asunto que lo siente «especialmente», porque «Samuel es un corredor carismático, muy querido y con un gran palmarés, por lo que su caso hace mucho daño al colectivo de ciclistas». La Vuelta arrancará mañana con una contrarreloj por equipos en la localidad francesa de Nimes.

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