CICLISMO

Froome debuta en Andalucía sin resolver su positivo

J. G. P.

Desde hace 14 años, cada 14 de enero, el ciclismo baja un poco los ojos. Un recuerdo destinado a Marco Pantani, que apareció muerto en una desoladora habitación de un hotel playero en Rímini. Pantani, 'Pirata', vivió la época de la euforia dopante. Los escándalos eran casi diarios y los caídos en la lista negra, innumerables. Casi no quedó campeón sin tacha. Ni él.

Ahora, tantos líos después, el ciclismo pelea por sanear su imagen. Hay nuevos campeones. Juran correr ajenos a la trampa. Es el deporte más vigilado del mundo y hoy su número uno es Chris Froome, que este año quiere el doblete Giro-Tour, al go que nadie logra desde Pantani en 1998. Hace mucho ya. Froome carga con su propia mancha: dobló la tasa de salbutamol permitida en la pasada Vuelta a España.

La investigación está abierta. Si es declarado culpable, será sancionado. Su final. El peor final. La Unión Ciclista Internacional (UCI) no quería verle en la carretera hasta que todo se resolviera. Pero ayer debutó en la primera etapa de la Vuelta a Andalucía. «Puedo correr, las reglas lo permiten», dijo en la salida de la primera etapa, en Mijas, rodeado de cámaras. «¡Dale un chute al Ventolín!», le lanzó un aficionado.

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