Adolfo Alperi: «No me tengo que ocultar. He pasado 50.000 controles y nunca di positivo»

Adolfo Alperi: «No me tengo que ocultar. He pasado 50.000 controles y nunca di positivo»
El equipo de persecusión en Atlanta 96, con Alperi, Santos González, Joan Llaneras y Juan Martínez. / EFE

El asturiano Adolfo Alperi niega el relato del médico Del Moral de cómo administró EPO y hormona de crecimiento a los ciclistas españoles en Atlanta 96 con ayuda del doctor Ferrari

Eduardo Alonso
EDUARDO ALONSOOviedo

El día de ayer amenazó con calor, pero todo el mundo del ciclismo -deportistas, técnicos y aficionados- desayunó con las palabras de Luis García Moral. El médico deportivo valenciano sancionado a perpetuidad por la Agencia Norteamericana Antidopaje (USADA) por su participación en el sistema de dopaje de Lance Armstrong en el equipo US Postal, relató ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), según recogió 'El País', cómo presuntamente administró EPO y hormona de crecimiento a los ciclistas del conjunto olímpico español que acudió a los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 con ayuda de Michele Ferrari, el médico del norteamericano.

Al enterarse de la noticia, al asturiano Adolfo Alperi, uno de los integrantes de aquel cuarteto español que logró en Atlanta 96 un meritorio diploma olímpico por un quinta plaza en persecución, que estaba apaciblemente desayunando en ese momento, no se le atragantó el café cuando el teléfono empezó a no parar de sonar. Llamadas, mensajes, whatsapp...

«Estoy muy tranquilo. Luis García del Moral no era mi médico. Yo tenía el mío propio, el de mi equipo belga (Space Card). Ni me llevaba mi me hacía ningún tipo de indicación», contesta sobre unas acusaciones que lanzan sospechas, pero sin ninguna prueba, sobre su persona y la de sus compañeros en el velódromo americano: Joan Llaneras, Juan Martínez Oliver, Santos González, José Manuel Moreno y José Escuredo. «He pasado 50.000 controles y nunca di positivo», responde con rotundidad Alperi. «Yo duermo tranquilo. Lo que gané lo hice limpiamente, poniendo los huevos sobre la bicicleta», prosigue con un tono rotundo.

A estas alturas, asegura, nada le sorprende, pero considera falsas las acusaciones. «No tiene nada que ver. Nunca tuvimos una relación Del Moral y yo. Ni tampoco conocí al doctor Ferrari», explica el exciclista y ahora responsable de su propio centro quiropráctico en Oviedo, que lleva su nombre, que ofrece un diálogo sincero en sus palabras

«Solo quiere echar mierda»

Adolfo Alperi, defensor de un ciclismo limpio, no se ha separado de la bicicleta. Acabado su trabajo en su clínica y tras la llamada de este periódico y de atender unos asuntos de oficina, se subirá de nuevo a ella. 60 kilómetros para despejar. Porque la sensación de sentirse perseguido y maltratado es algo que, desgraciadamente. acompaña al ciclismo español. «Si tiene un problema con la Federación Española de Ciclismo, que lo resuelva con ella», insiste en asturiano, que considera que el que fuera médico del equipo español durante cinco años «solo quiere echar mierda». «No me tengo que defender, ni ocultar, de nada. No tengo nada que ver con este señor. ¿Relación? Cero. Yo, por entonces, estaba metido en el ciclismo de carretera. Puntualmente hacía pista, pero me volvía para mi casa o para la sede del equipo», hace hincapié Alperi.

'El País' desempolvó algunos extractos del interrogatorio realizado en 2016 en Lausana por James Buntling, abogado de Bruynee, en los que el médico español confirma que hubo un programa de dopaje en la selección española de pista entre 1993 y 1998, en el que administró EPO y hormona del crecimiento.

-¿Durante ese periodo, de 1993 a 1998, también trabajó con el doctor Ferrari?

-Sí.

-¿Y el doctor Ferrari estaba involucrado con su trabajo en la Federación Española de Ciclismo?

-Sí.

-¿Es verdad que suministró a los ciclistas españoles corticoides durante ese periodo?

-Eso no era lo principal. Lo principal era EPO y hormona del crecimiento.

Ferrari, que solía seguir a sus ciclistas en una caravana y que se ocultaba con una peluca y barba falsas, es un médico italiano, entre otras cosas, inhabilitado de por vida por la USADA. De él se cuentan miles de historias. Entre ellas, que siempre ha defendido el dopaje. «Es dopaje solo lo que se detecta en los controles. Si yo fuera atleta, tomaría todo aquello que no se detecte», llegó a decir.

La Federación Española de Ciclismo se desvinculó ayer de ese pasado. «Ni su actual directiva ni ninguno de los miembros de su dirección deportiva, técnica o servicios médicos guardan relación con los hechos que se relatan», difundió en un comunicado. «En la actualidad no se dispone en la Federación Española de Ciclismo de documentación que haga referencia a dichos hechos y que permita poder aportar más datos o abrir una investigación», añadió. El caso ha prescrito y ya no puede haber sanciones.

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