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A la espera de desvelar los secretos del Tour de Francia 2017

Froome, en el Tour 2016.
Froome, en el Tour 2016. / Afp
  • Alemania albergará la salida de la primera etapa por cuarta vez

Chris Froome y Romain Bardet, los dos primeros del Tour de Francia de 2016, conocerán en directo, el martes, los detalles de la próxima edición de la Grande Boucle que comenzará el 1 de julio de 2017 en la ciudad alemana de Dusseldorf.

Ninguna pista se ha dado, fuera de las dos primeras jornadas. Pero se sabe que los macizos montañosos intermedios, los Vosgos, el Jura y el Macizo Central, serán privilegiados en este recorrido diseñado por el director del Tour, Christian Prudhomme, y el director de carrera, Thierry Gouvenou.

Fiel a su dogma de "no hay dogma", Christian Prudhomme juega con el efecto sorpresa. Pero siempre en el marco reglamentario obligado por la limitación de la distancia total, alrededor de los 3.500 kilómetros, el número de días de descanso (dos) y de carrera (veintiuno).

El Tour 2017 marcará el reencuentro con Alemania, que dará la salida de la primera etapa por cuarta vez (22ª salida desde el extranjero). Treinta años después del inicio histórico dado en Berlín Oeste, cuando el Muro dividía todavía la actual capital del país. Seis años después de que la televisión pública nacional detuviera la retransmisión de la carrera como reacción a los casos de dopaje que el único vencedor alemán del Tour, Jan Ullrich (en 1997) simbolizaba.

"Hubo un período de amor loco y después un período de desamor loco", estima Christian Prudhomme. "Estamos ahora en una relación más adulta", añadió. La cadena ARD llegó al Tour (en 2015), siguiendo a la nueva generación de ciclistas (Degenkolb, Kittel) alemanes que han surgido para dar lustre al ciclismo de élite.

El interés ha resurgido en Alemania por el Tour al punto de lograr que la salida de esta edición sea en Dusseldorf. En la capital de la Renania del Norte-Westfalia, la séptima ciudad de Alemania (600.000 habitantes), que es llamada la "Pequeña París", la 104 edición comenzará con una contrarreloj individual de 13 kilómetros, a orillas del Rhin. Al día siguiente, la carrera partirá de Dusseldorf para una vuelta de medio centenar de kilómetros pasando por Neandertal, el valle de Neander donde huesos atribuidos al predecesor (el hombre de Neandertal) de la especie humana actual fueron descubiertos en el siglo XIX.

La ciudad de llegada del 2 de julio no ha sido desvelada. Pero los medios de comunicación belgas han anunciado que esta segunda etapa llegará a Lieja, uno de los grandes lugares del ciclismo. Otras ciudades probables llegadas de etapa han ido apareciendo tras indiscreciones locales e investigaciones de prensa (Vittel, Troyes, Périgueux, Bergerac, Pau, Rodez, Le Puy, Marsella).

Pero lo esencial se centra en la composición precisa del conjunto, en la repartición de las dificultades. Tras una edición muy montañosa, en término de acumulación de puertos en los dos grandes macizos (Pirineos, Alpes), el programa tiene muchas posibilidades de tener otro registro, la multiplicación de grandes citas para añadir suspense.

Tras el Macizo de los Vosgos -se habla de un regreso a la Planche des Belles-Filles-, y del Jura, también en el noreste de Francia, debe ser visitado en profundidad, con subidas a Rousses y al Grand-Colombier, montaña-tótem. A falta de cumbres de gran altitud, los macizos, que el Tour nunca ha explotado completamente hasta ahora, presenta recorridos propicios para una carrera dura. "El equivalente a una gran etapa de montaña en términos de desnivel", estima Thierry Gouvenou. Además de Froome y Bardet, los ciclistas franceses (entre ellos Alaphilippe, Bouhanni, Coquard, Gallopin, Pinot, Voeckler, Vuillermoz) y extranjeros (D. Martin, Porte, A. Yates) que acudirán el martes en París, estarán muy atentos a la presentación del Tour.