El Comercio

etapa 20

El rojo es de Nairo Quintana

Nairo Quintana (izq), durante su llegada a meta.
Nairo Quintana (izq), durante su llegada a meta. / AFP
  • Froome aplaude al colombiano después de que resistiera la última jornada clave de la Vuelta

  • Una gran jugada estratégica de Chaves desbanca a Alberto Contador del podio en una etapa ganada por Latour

Sólo faltaba un último obstáculo. El particular Alto de Aitana era la última oportunidad para que Christopher Froome arrebatara a Nairo Quintana el puesto de líder de la Vuelta a España después de que el colombiano se resistiera en la contrarreloj de la víspera. Un minuto y 23 segundos era la renta del jefe de filas del Movistar y el británico de origen keniano fue incapaz de restar ningún segundo porque cuando la carretera se empina pocas veces el sudamericano encuentra un rival de su altura. La etapa, disputada entre Benidorm y el Alto de Aitana, fue para el francés Pierre Latour (AG2R), quien superó en la meta al colombiano Darwin Atapuma (BMC) por dos segundos. El italiano Fabio Felline, fue tercero, a 17 segundos.

Más allá de la lucha por la general, la etapa vivió una complicada jornada de alianzas y ataques. Primero se formó una poblada fuga con varios corredores, entre los que los continuos ataques y contraataques decidirían la etapa. Pero el mejor picante lo puso el colombiano Esteban Chaves, quien se lanzó desde el comienzo de la jornada con la intención de recuperar la tercera posición del podio en detrimento de Alberto Contador. En el descenso del primer puerto de la jornada (de segunda categoría) se destacó en grupo de hasta diez corredores con una ventaja de hasta 15 segundos que consiguió neutralizar el Tinkoff. Anulado su primer intento, el Orica aceleró la carrera en algunos tramos y trató de presionar a los compañeros de Contador.

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Finalmente, Chaves lanzó el que sería su ataque exitoso en la subida del penúltimo alto (el puerto de Tudons, de segunda categoría). Faltaban 44 kilómetros y en la cima sólo sacaba 16 segundos al grupo de favoritos encabezado por Contador, pero su fe le mantuvo con vida hasta que encontró a su compañero Damien Howson. En el descenso el dúo se disparó y entonces el pinteño empezó a ver alejarse su subida al podio porque ya nunca volvería a estar cerca del colombiano, que terminaría en la general con 13 segundos de ventaja al finalizar etapa. Su apuesta había ganado. «Cada día, por la mañana, es un nuevo discurso motivacional. Tenemos una táctica cada día, que a veces funciona y a veces no. Nosotros somos suficientemente realistas para saber que tenemos a rivales duros. Tenemos que estar preparados para todo», había explicado al comienzo de la jornada el director del Orica, Neil Stephens.

«He pecado de confianza. Pensaba que el Movistar me iba a echar una mano a cambio de lo del otro día (su ataque camino de Formigal para eliminar a Chris Froome), pero han hecho su carrera y no estaba por la labor», reconoció Contador al final de la etapa.

En cuanto al duelo por el liderato, los ataques de los hombres del Sky nunca inquietaron al Movistar y tuvo que ser en la última subida cuando él mismo tratara de ganar tiempo. Se multiplicaron los intentos del ganador del último Tour de Francia, pero no logró ni un metro de ventaja sobre el líder de la general. Incluso el británico perdió dos segundos en su particular esprint. «Venía muy bien en esa última subida, pero si pareció fácil desde la tele no fue porque para mí fuese fácil, sino porque el equipo me lo puso fácil», aseguró Quintana.

El rojo es de Quintana a falta de la jornada de trámite hasta Madrid. Lo sabían todos. Incluso, Chris Froome, quien con caballerosidad entró en meta aplaudiendo al líder. «Ha comenzado desde muy temprano a atacar, de hecho, en las bajadas. Hemos estado siempre muy atentos y en la subida final no he tenido ningún problema para defender los ataques. Me ha hecho sufrir y siempre ha sido un rival muy importante», correspondió Quintana con el rojo asegurado.