El Comercio

«Ni estoy loco, ni soy un asesino»

El técnico Marcelino García Toral, durante su comparecencia de ayer en Madrid.
El técnico Marcelino García Toral, durante su comparecencia de ayer en Madrid. / NEWSPHOTOPRESS
  • Marcelino demandará al presidente del Rayo por compararle con el piloto de Lufthansa que provocó una masacre

Siempre ha sido honrado en su carrera como técnico, el propio presidente del Villarreal le confesó por teléfono que jamás dudó de su profesionalidad, emprenderá acciones legales contra el máximo dirigente del Rayo Vallecano, Raúl Martín-Presa, si este no rectifica las declaraciones en las que le compara con el piloto de Lufthansa que provocó una masacre, y se pone a plena disposición de las instituciones y personas que le requieran para colaborar en el expediente abierto por LaLiga, por un presunto caso de corrupción o amaño de partidos.

Bajo estas cuatro premisas giró la esperada comparecencia de prensa que el entrenador asturiano Marcelino García Toral ofreció ayer en un hotel madrileño, muy próximo al estadio Santiago Bernabéu, para salir al paso de los comentarios que se han vertido en la última semana sobre su actuación en relación al polémico partido Sporting-Villarreal, correspondiente a la última jornada de la pasada Liga y que selló la permanencia de los gijoneses en detrimento Rayo Vallecano. Un choque que está bajo investigación, con las pesquisas centradas en las declaraciones previas y forma de proceder del entrenador bajo sospecha.

El preparador asturiano reconoció que se equivocó al confesar públicamente que deseaba la salvación del Sporting y que también su mujer erró al lanzar un mensaje en las redes sociales en el que afirmaba que el trabajo estaba hecho. Pero matizó que «en el fútbol, como en la vida, una cosa son las palabras y otras los hechos». Justificó que alinease entonces a un equipo plagado de suplentes con el argumento de que las rotaciones de hasta 10 futbolistas le han caracterizado siempre, y también consideró normal conceder tres días de descanso a sus jugadores antes del choque en cuestión.

Cinco días después de que el presidente del Villarreal sembrase dudas sobre el proceder del técnico y después de que el alto dirigente del club franjirrojo emplease un símil brutal, Marcelino dio un paso al frente y atendió a los medios durante casi una hora en Madrid. Triste, apesadumbrado, pero con «la conciencia tranquila», pasó al ataque: «Requiero públicamente a Martín-Presa para que se retracte. Me comparó con un individuo que se llevó por delante la vida de 149 personas. Ni estoy loco ni soy un asesino. Soy un entrenador profesional y honesto». «Me ha insultado y ofendido. Si no rectifica, tomaré el consejo de mi abogado y ejerceré medidas legales», subrayó Marcelino, «sorprendido por lo sucedido».

«No tengo nada que ocultar, ni hice nada para adulterar la competición. Tengo la conciencia limpia», enfatizó Marcelino. «Mi relación con Roig ha sido respetuosa y cercana durante los 44 meses de un proyecto ilusionante y con magníficos resultados. El trato fue impecable. El 10 de agosto, cuando se prescinde de nuestros servicios, jamás se me dijo que un motivo fueran las dudas sobre mi honradez, ni lo sucedido en Gijón».

Aclarar la situación con Roig

Asimismo, Marcelino negó tener «desavenencias grandes e irreparables» con los jugadores, pero, en concreto, evitó referirse a su enfrentamiento con el central argentino Mateo Musacchio. Garantizó que el Villarreal no se quedó debilitado tras su despido y confesó estar entristecido por la eliminación del club amarillo, ahora entrenado por Fran Escribá, ante el Mónaco, en la eliminatoria previa de la fase de grupos de la Champions.