El Comercio

El Valencia sigue sin pulso

Jugadores del Betis celebran el gol de la victoria anotado por Rubén Castro.
Jugadores del Betis celebran el gol de la victoria anotado por Rubén Castro. / EFE
  • En un partido loco, Rubén Castro tumba al equipo ché en el tiempo añadido y sume en crisis al próximo rival liguero del Athletic, que llegará a San Mamés sin puntos

Un gol de Rubén Castro en el descuento dio ayer la victoria al Betis en Mestalla tras un partido de dominio visitante, pero en el que el Valencia, que jugó con diez desde el minuto 49 por la expulsión de Enzo Pérez, reaccionó de forma notable y consiguió empatar en la segunda parte. Para lograr el triunfo, el equipo sevillano ajustició a los locales en el último suspiro de un choque en el que los hombres de Ayestaran defraudaron una vez más y llegarán a San Mamés sin puntos en su casillero.

La superioridad numérica del Betis en una tarde calurosa fue clave para el triunfo andaluz. Pese al calor sofocante, ambos equipos iniciaron el encuentro a buen ritmo y fruto de ello se fabricaron varias ocasiones en ambas áreas. Es cierto que el Valencia dispuso de algún disparo lejano, pero fue el conjunto visitante el que llegó con más facilidad a la meta local, aunque sus aproximaciones iban acompañadas de mucha ingenuidad en el remate. Causaba mejor impresión futbolística el equipo sevillano y, en el minuto 38, una buen acción de Piccini y Joaquín acabó con un pase a Rubén Castro que, libre de marca, hizo el 0-1.

No fue capaz de reaccionar el Valencia antes del descanso y se llegó al ecuador del encuentro con ventaja del Betis y la sensación de que el equipo andaluz había sido mejor. Con la entrada de Medrán por Mario Suárez se reanudó el choque, aunque la incidencia más destacada en esta fase del duelo fue la expulsión con roja directa de Enzo Pérez por una entrada a Durmisi cuando se cumplían cuatro minutos de la reanudación. De inmediato, una contra dejó solo a Joaquín delante de Alves para hacer el 0-2.

El partido había pasado de las esperanzas locales de neutralizar la ventaja del rival a una situación de clara superioridad visitante, tanto a nivel numérico como en el marcador, lo que, unido a las deficiencias del Valencia, hacía muy complicada la posibilidad de remontar. Pero el Valencia reaccionó con diez, empezó a jugar mejor y se notó la entrada tanto de Medran como de Munir. En tres minutos llegó la igualada gracias a los tantos de Rodrigo y Garay. Pero justo cuando agonizaba el choque apareció de nuevo Rubén Castro para tumbar a los chés.