El Comercio

España suma la paciencia a sus virtudes

Los jugadores de 'La Roja' felicitan a Nolito, que sentenció el partido al marcar el 0-2.
Los jugadores de 'La Roja' felicitan a Nolito, que sentenció el partido al marcar el 0-2. / EFE
  • 'La Roja', líder ya de su grupo, fue muy superior a Albania, aprovechó un error del portero Berisha y luego Nolito sentenció

'La Roja' temía al mes de octubre. Dos duelos en 72 horas ante Italia y Albania podían hacer tambalear su puesto para el Mundial de Rusia. Se presentó ayer en Shkoder con la necesidad de vencer a la selección que asombró en la Eurocopa e hizo sufrir a los dos finalistas, Portugal y Francia, y logró un triunfo convincente, en el que sumó la paciencia a todas las virtudes que ya mostró días antes frente a Italia. Regresa como líder de grupo llena de confianza por el buen juego, consciente de que sigue evolucionando aunque todavía tiene margen de mejora, especialmente en el apartado de la efectividad. Si en noviembre cumple en Granada ante Macedonia -que ayer hizo sufrir a Italia (2-3)-, cerrará un 2016 que se tornaba gris con la clasificación encaminada.

No se le puede acusar a Lopetegui de no intervenir. El vasco, con sus novedades tácticas, trata de potenciar el tipo de jugador que crece ahora en el país. Una hora antes del partido todos en Shkoder, incluido De Biasi, seleccionador rival, debatían sobre la alineación española al ver que sólo había tres defensas, siendo uno de ellos Monreal y no aparecer ningún lateral diestro puro. La duda era saber si el seleccionador había apostado por jugar con tres atrás, como en la segunda mitad ante Liechtenstein. Sabía que había que armarse de paciencia ante otro muro. Debió pensar Lopetegui que contra otro equipo muy cerrado, y con mejores futbolistas, era aún más necesario prescindir de un defensa para sumar un jugador más de ataque.

Al autobús anunciado por De Biasi, que pobló las líneas centrales, le ayudó que el campo se iba poniendo pesado. Se temía por el estado del césped, ya que en las horas previas cayó un diluvio en Shkoder, ciudad de 110.000 habitantes al norte del país. El terreno de juego de Loro Boriçi, un estadio antiguo pero reformado y muy coqueto, drenaba todo lo que podía. Los operarios de la FIFA, la misma que decidió que el jueves jugase allí Kosovo ante Croacia, trabajaron la noche del sábado en mejorar el tapete y anoche trataron de alisarlo al descanso.

Se llegó al intermedio después de un buen primer acto de España, que volvió a adornarse a veces en exceso en lugar de buscar el disparo. Busquets bajó a la salida de balón, Koke, soberbio otra vez, caía más la izquierda y en la diestra estaba Vitolo para echar una mano si aparecían rivales buscando la portería de De Gea. No los hubo. Tocaba y tocaba España, pero en general lo hacía con demasiado lentitud y en horizontal ante una Albania incrustada atrás y que puso a diez jugadores detrás del balón, propiedad absoluta visitante. El equipo español logró generar más peligro cuando tuvo más movilidad, profundizó hasta la línea de fondo y después metió el balón al área para que la rematasen sin tino Piqué o Costa.

España a veces insistió en resolver situaciones de ataque con un tiralíneas pese a que la resolución en ocasiones debía ser más simple. Eso pareció en una acción entre Thiago y Diego Costa, que se la dejó de tacón a Koke, que golpeó de puntera, como en fútbol sala, pero repelió Berisha con apuros. El meta se estaba vistiendo de héroe, ya que sacó después otra mano tras una acción colectiva española. Vitolo, el más peligroso desde la llegada de Lopetegui, la ajustó con rosca junto al palo pero se lució el meta, reclutado por De Biasi en un pueblo de pescadores en Suecia. Costa lo intentaba y se jugó la cara buscando balones. El muro no caía, pero ya se advertían las grietas.

Lopetegui insistió en la caseta: «Paciencia». Con todos en su campo y De Gea fuera de su área, España arriesgaba mucho, ya que Ramos y Monreal se colocaban como si fuesen extremos. Parecían más intranquilos los suplentes de Lopetegui que el propio seleccionador. Y entonces fue Berisha, que había mantenido a los suyos en la pelea, quien se equivocó a dar el centro con el pie cuando sintió la presión de Costa. Vitolo cortó el pase, cedió a Silva y éste a Costa, que acompañó la jugada y marcó a puerta vacía.

Ramos, lesionado

El 0-1 liberó a 'La Roja'. Pero faltaba sentenciar. Reclutó para ello Lopetegui a Nolito. El andaluz entró por Vitolo, se llevó una bola en un rebote y pensó que lo mejor era buscar el disparo. No innovó y buscó el palo más alejado. La ajustó rasita y sentenció el partido. Albania quedó aturdida. Lopetegui dio minutos a Isco, su apuesta personal, y retiró a Iniesta. E incluso optó por Íñigo Martínez cuando Ramos se tuvo que ir tocado al quedarse su rodilla clavada, por lo que probó a Koke de lateral. El vallecano, en un momento espectacular, completó ahí los últimos minutos de modo solvente tras demostrar antes que es el faro de este equipo, más dinámico y que debe ser más vertical ahora que ha encontrado variantes tácticas y una mayor paciencia ante todo tipo de cerrojos.