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El debut en los banquillos de Yago

El debut en los banquillos de Yago
  • El exrojiblanco ejerce desde julio como segundo entrenador del Coruxo vigués, de Segunda División B

  • La insistencia de su mujer lo animó a sacarse los tres niveles del título de entrenador

A diferencia de otros compañeros con los que compartió vestuario a lo largo de su carrera, Yago Yao Alonso (Abiyán, Costa de Marfil, 1979) nunca tuvo claro lo de probar fortuna como entrenador una vez colgadas las botas. Su futuro, pensaba él durante sus años en activo, tal vez estaba en la dirección deportiva de algún equipo, para lo que sacó el título correspondiente allá por 2009. Fue su mujer quien le recomendó que se lo pensara y que, al menos, intentara finalizar los primeros cursos por si cambiaba de idea.

Hoy, con la titulación Nivel III en su currículo, el ex futbolista del Sporting agradece tanta insistencia. «Ella consiguió convencerme y al final tuvo razón: según iba pasando los niveles me enganché más y más», recuerda Yago desde Vigo, donde fijó su residencia tras su etapa en el Celta y donde ha dirigido también un centro de pádel en los últimos años.

Desde el mes de julio, Yago ejerce como segundo entrenador del Coruxo vigués, que milita actualmente en el Grupo I de Segunda B, en el que compiten también el Lealtad y el Caudal. «La verdad que está siendo una experiencia muy buena», reconoce Yago. «Rafa Sáez, el míster, es de los que delegan en su cuerpo técnico, y eso se agradece. Analizo al rival, hago informes, preparo las charlas…». Con su salto al banquillo dio por finalizada una prolífica carrera que se alargó hasta la temporada pasada, cuando militó con 36 años en el Rápido de Bouzas de la Tercera División gallega.

La vida de Yago guarda un par de episodios curiosos. El primero es su historia familiar. «Mi padre trabajó durante más de veinte años como catedrático en la Universidad de Abiyán, en Costa de Marfil. Allí conoció a mi madre y allí nací yo. A las seis horas de nacer, él me inscribió en la embajada española. Siempre veraneábamos en Asturias. Luego nos fuimos a vivir a Madrid y con doce años nos instalamos en Oviedo», recuerda. Aquellas raíces africanas le sirvieron mucho tiempo después para ser internacional absoluto, aunque no con Costa de Marfil, sino con Guinea Ecuatorial: «Jugué once partidos con ellos. Fue por los orígenes de una de mis abuelas».

El Sporting llamó a la puerta de Yago en 1997 para incorporarse al juvenil dirigido entonces por Javier Vidales. A Yago, que hasta entonces había jugado en el San Claudio ovetense, le asustó un poco el cambio. Y eso que pocos chavales estaban tan acostumbrados a cambiar de mundo como él: «Yo era muy tímido, pero enseguida hice buena amistad con Samuel Baños y con Miguel López Cedrón y todo resultó más fácil».

Antonio López lo hizo debutar con el primer equipo en la segunda jornada de la temporada 1998-1999. Su consolidación definitiva llegó en la campaña posterior, en la que disputó 32 partidos. Yago, un central rápido y con dominio del juego aéreo, llamó entonces la atención de un Celta que comenzaba a codearse en Europa y se fue traspasado en una operación junto a Manolo Sánchez Murias por la que el Sporting recibió cerca de dos millones de euros.

El debut en los banquillos de Yago

A Yago le costó encontrar continuidad en Vigo. Entre sus dos primeros años en Balaídos disputó treinta partidos en Primera División. Luego se fue cedido media Liga al Recreativo de Huelva, también en Primera, y otra media al Oviedo, en Segunda. Unos meses después, la puerta del Sporting volvió a abrírsele en forma de cesión.

El equipo rojiblanco afrontaba una campaña a priori difícil, con Marcelino García Toral al frente del equipo como solución de emergencia. David Villa acababa de irse traspasado al Zaragoza para garantizar la supervivencia económica del club, y la secretaría técnica de Eloy Olaya se movía con enormes limitaciones. Con todos los problemas, aquel Sporting estuvo a punto de ascender a Primera. «Ese año fue muy bonito. Era el sueño que teníamos todos. Pablo Álvarez, Samuel, Miguel, Gerardo, Rubén… Todos habíamos jugado juntos desde juveniles y por cosas del azar coincidimos en el primer equipo. Lo tuvimos cerca, pero se nos hizo larga la competición. Yo lo pasé muy mal», afirma Yago.

El Sporting y el Celta mantuvieron negociaciones para alargar la estancia de Yago en Gijón, incluso se habló de un traspaso, pero los clubes no llegaron a un acuerdo. A finales de noviembre de 2004, Yago sufrió una grave lesión de rodilla que lo mantuvo lejos de los terrenos de juego durante casi dos años. Luego fichó por el Cádiz y el Levante, en Segunda División, y dio un paso atrás para fichar por el Montañeros, de Segunda B. Entre 2010 y 2014 militó en el Coruxo, el mismo equipo que ahora le da la llave del vestuario para vivir su primera experiencia como entrenador.

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