El Comercio

Derrota amarga del Lealtad en Pasarón

El meta Porrón y Alberto, junto a la portería, tras uno de los goles del conjunto pontevedrés.
El meta Porrón y Alberto, junto a la portería, tras uno de los goles del conjunto pontevedrés. / JAVIER CERVERA-MERCADILLO
  • El cuadro de Roberto Aguirre paga su falta de acierto ante la portería y acaba goleado ante la efectividad del Pontevedra

El Lealtad quiso amargar la fiesta del 75 aniversario del Pontevedra y pudo hacerlo de haber acertado sus claras ocasiones. Pero le faltó puntería y acabó pagando sus errores ofensivos en forma de tres tantos que le condujeron a un marcador demasiado abultado.

El equipo de Roberto Aguirre sumó su cuarta derrota consecutiva. Pudo ganar y pudo perder, pero desde luego no mereció recibir tres tantos que hieren demasiado la moral de un conjunto que ofreció una muy buena imagen en Pasarón hasta que encajó el primer tanto.

El técnico del conjunto local Luisito realizó un doble cambio viendo que el partido no transcurría como le gustaba y, a los dos minutos, el Pontevedra encontró el premio. Kevin recibió en banda derecha, centró al área y Mateo se anticipó a Álex Blanco para rematar a gol. El golpeo del delantero balear tocó en el zaguero visitante y provocó que el balón cogiese una parábola inesperada que superó al guardameta Porrón por alto.

Fue el 1-0 y, a partir de ahí, el Lealtad se vino abajo. Lo siguió intentando con la entrada de un Muñiz que le dio dinamismo, aunque la segunda diana pontevedresa llegó demasiado rápido. Esta vez desde la esquina, Mouriño volvió a poner un buen balón, Abel hizo trabajar a Javi Porrón y, en el rechace, Jacobo Trigo apareció en el segundo palo para dejar casi sentenciado el partido.

Era un golpe duro para un Lealtad que, anteriormente, había fallado tres ocasiones clarísimas por medio de David Grande. El punta del Lealtad no aprovechó los tres regalos defensivos de su contrincante. Fueron fruto de la presión adelantada del conjunto de Aguirre, que consiguió maniatar en la primera mitad al Pontevedra.

El equipo local, quizá presionado por la necesidad de ganar el día de su celebración especial, no encontró los caminos hacia la meta del Lealtad más allá de disparos lejanos de Mouriño o algún centro al área en el que la zaga del cuadro asturiano no estuvo contundente.

Grande, mientras, desaprovechó primero un centro al área desde la banda derecha. El atacante, libre de marca, tuvo todo el tiempo del mundo para decidir dónde colocar el balón con su cabezazo, pero lo acabó enviando cerca de un Edu que salvó a su equipo a base de reflejos. Luego, en una jugada personal y ante la pasividad de Trigo, el maliayo se plantó solo, escorado en el área, y cruzó en exceso su disparo.

Eso fue en la primera mitad. Tras el descanso, justo antes del primer gol local, el punta de Torrejón robó el esférico a Trigo y se quedó con camino libre hacia Edu, pero pecó de lentitud y el zaguero local acabó recuperándole terreno y molestándole lo justo para que no definiese.

Fue el último cartucho de un Lealtad que luego encajó dos goles y, ya con la desventaja en el marcador, recibió el tercero por medio de un Álex Blanco desafortunadísimo, que empujó sin querer a gol un centro-chut de Loureiro.