El Comercio

Rafinha se lanza para arrebatarle el balón a Isaac Cuenca.
Rafinha se lanza para arrebatarle el balón a Isaac Cuenca. / EFE

Rafinha despierta a un perezoso Barça

  • El conjunto azulgrana logra seguir la estela del Real Madrid gracias a un solitario gol del futbolista brasileño ante el colista

Llegaba el colista al Camp Nou como el equipo más goleado de la categoría, sin victorias en su casillero y para medirse a un Barcelona que sigue siendo el que más goles marca en el campeonato. Había apuestas de cuántos le iban a caer al Granada en la noche barcelonesa, pero el partido dejó tanta indiferencia a los aficionados azulgrana como cierto aire de reconquista para el seguidor nazarí (1-0).

Ganó el Barça con gol de Rafinha y gracias, porque arriba no hay tregua en la lucha por el liderato. Es por ello, que estas jornadas pre Champions se convierten a la larga en determinantes. El Barça jugó con numerosas bajas, pensando en el City, y parecía no darse cuenta que en esta Liga no hay lugar para el error viendo como en Madrid resuelven sus partidos con facilidad.

Podrán argumentar los más críticos que el equipo azulgrana salió algo más relajado de la cuenta, menos incisivo en la creación, pensando que el gol terminaría cayendo como fruta madura, como suele ocurrir en la mayoría de los envites. No le faltará razón al que ponga sobre la mesa estas argumentaciones. Como tampoco al que exponga que el Granada presentó una mejor versión de la que todos esperaban.

Lucas Alcaraz no es Jémez. Al granadino no le da igual perder por uno que por siete y anda empeñado en hacer un equipo de este particular experimento en el que se ha convertido el Granada con la llegada de los nuevos dueños.

Al Barça se le atragantó el Granada y su disposición sobre el verde. El sistema con el que aguantó al cuadro azulgrana no era nuevo. Cinco atrás, cuatro en la medular y un delantero sacrificado arriba haciendo más metros que un maratoniano. Muy visto ya por estos lares. Pero la maraña tardó más de la cuenta en caer. En perfecto orden, supo el equipo nazarí bascular en cada transición culé, dar el paso adelante para el fuera de juego cuando el Barça buscaba el balón a la espalda de la defensa y mostrarse expeditivo en las jugadas a balón parado.

Rafinha rompió el cercado rival. No es la primera vez que el canterano hace de desatascador en partidos así. Sin duda, no fue la noche de los tres tenores. Messi mostró su versión más floja, Neymar apenas apareció en la jugada del gol y Suárez seguro que aún anda dándole vueltas a las ocasiones erradas.