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Rivarola siempre vuelve a casa

Rivarola, con la camiseta del Sporting, en un partido de la temporada 2000-2001, ante el Atlético de Madrid.
Rivarola, con la camiseta del Sporting, en un partido de la temporada 2000-2001, ante el Atlético de Madrid. / j. bilbao
  • El exfutbolista argentino trabaja para las categorías inferiores de Rosario Central, club en el que se formó

  • ‘El Pirulo’, como lo apodan en casa, militó en el Sporting en la temporada 2000-01. «Me habría gustado continuar más», afirma

Hace unos meses, a Germán Rivarola se le venían a diario los recuerdos del breve periodo en que vivió en Gijón con su actual esposa y su hijo pequeño, de apenas cuatro meses. Las dos camisetas de aquella temporada 2000-2001 en la que militó como cedido en el Sporting, una rojiblanca y otra negra, colgaron durante muchos años de una de las paredes de su antigua vivienda. Una mudanza ha guardado temporalmente ambas prendas en un cajón, pero seguramente pronto vuelvan a algún lugar visible de alguna de las estancias. «Fue un tiempo muy lindo para mí. La única lástima es que la parte deportiva no salió tan bien», reconoce Rivarola desde la ciudad argentina de Rosario.

Rivarola, al que desde niño apodan ‘Pirulo’ sin que él mismo sepa muy bien por qué, aterrizó en el Sporting en el verano de 2000. «Llegué a préstamo desde mi club, Rosario Central, por medio de una gestión de mi representante. No hubo nada especial. Me propuso irme a Gijón y lo acepté sin pensarlo. Sabía que era un club histórico», recuerda el jugador.

Germán tenía entonces 21 años y había llegado incluso a exhibirse a nivel internacional en el Mundial sub 20 de Nigeria con la selección argentina, pero no todo había sido tan fácil en su incipiente carrera: «Yo, de chico, jugaba con mis amigos en mi pueblo, Santa Eufamia, de 3.000 habitantes. Con 13 años hice una prueba con Central y me ficharon. Empecé a vivir solo, a lavarme la ropa, a tomar autobuses en una ciudad nueva para mí, a ir al colegio… Resultó complicado».

De la cantera de Rosario Central salieron otros dos jugadores con pasado sportinguista, Mario Killer y Ángel Landucci, además de otros nombres populares en el fútbol español como Carlos Aimar, Juan Antonio Pizzi y César Luis Menotti.

Rivarola era un carrilero zurdo potente y sacrificado. En el Sporting compartió banda con otro argentino, el ‘Pato’ Graff, con el que congenió bien. «Hice buenas migas con él, igual que con el uruguayo Gutiérrez y con Soto», señala. Su familia estaba a gusto en la ciudad y el entrenador, Vicente Cantatore, le dio cierta continuidad a pesar de su juventud. Sin embargo, los resultados deportivos del equipo no estaban a la altura del objetivo marcado por el club: el ascenso.

El jugador argentino, en las instalaciones de Rosario Central.

El jugador argentino, en las instalaciones de Rosario Central.

«Yo sabía que era una Segunda División muy fuerte. Estaba el Atlético de Madrid, el Sevilla, el Betis... Me habría encantado continuar mas tiempo», afirma el exjugador, que señala el cambio de técnico como clave en su devenir. «Contra el Atlético de Madrid hice uno de mis mejores partidos. Alfredo García Amado me habló de seguir en el Sporting alargando mi cesión, pero al poco tiempo renunció Cantatore y asumió el equipo Acebal, que dejó de tenerme en cuenta. Él contaba con jugadores del filial y no volvió a ser titular hasta la última jornada porque no había más jugadores». Su paso por el Sporting quedó reducido a 19 partidos de Liga– once de ellos como titular– y uno de Copa del Rey.

Breve paso por México

Nunca más regresó a España desde entonces Germán Rivarola, ni siquiera de visita. El ‘Pirulo’ pasó dos años en Rosario Central y se fue después cedido durante unos meses al Pachuca mexicano. Tras otras cuatro temporadas en su club de toda la vida, fichó por Colón, otro de los históricos del fútbol argentino. Aún tuvo tiempo de volver a Central, entre 2011 y 2013, antes de retirarse. «Rosario es mi casa, el club en el que me formé y jugué toda mi vida», reconoce el exjugador rojiblanco, que, tres meses después de anunciar su adiós al fútbol, ya estaba trabajando en las categorías inferiores de la entidad.

En la actualidad, Rivarola entrena al equipo de la sexta división del Rosario Central, lo que equivaldría en España a un juvenil. Precisamente la mudanza que le obligó a descolgar de las paredes sus camisetas del Sporting fue, en parte, para estar más cerca de las instalaciones del club, ahora a apenas tres manzanas de distancia de su nuevo hogar. Su intención es continuar formándose para dirigir a algún equipo de adultos. Seguramente los directivos de Rosario, viendo el cariño que le guardan los aficionados después de tanto tiempo, ya tengan su nombre en cuenta de cara al futuro.