Messi devuelve el pulso al Barça

El argentino Messi lanza de forma magistral la falta que le dio un punto a su equipo.
El argentino Messi lanza de forma magistral la falta que le dio un punto a su equipo. / EFE
  • Un magistral gol de falta del argentino en el minuto 89 evita la derrota azulgrana

Apenas se han consumido ocho días de 2017 y el Barça cuenta sus partidos por tropiezos. Si en Copa necesita remontar su eliminatoria, en Liga sigue aferrándose a la quimera del liderato porque, nuevamente, Messi evitó una catástrofe mayor ante un Villarreal que fue ganando el duelo hasta el minuto 89. Volvió a sacar de la chistera un golazo de falta el argentino para que el bajonazo no fuese total. Escaso premio en la carrera por arañar puntos a un Madrid que no falla y que sigue contando con cinco de ventaja (sin contar los tres que hay en juego en su partido atrasado ante el Valencia).

Quizás no perdió las opciones definitivas por el título que aún ostenta, pero sí la segunda plaza en la tabla que pasa ahora al Sevilla. Urgen los resultados tanto o más como una reflexión para encontrar las causas de esta desconexión.

Porque hagan un ejercicio de memoria y les costará encontrar un partido reciente en el que el Barcelona marcase los tiempos con su fútbol. Cierto es que hay ramalazos en el que aparecen los tres de arriba, momentos concretos en los que este equipo se asemeja a aquel que maravillaba con un juego exquisito, que acabó el pasado año enlazando una racha de 10 partidos sin conocer la derrota, pero ahora es difícil poner como ejemplo un encuentro completo del Barcelona. Messi y poco más.

Que el Villarreal es uno de los equipos que da gusto ver en esta Liga no es ninguna novedad, lo es desde hace más de una década. Ahora, ha encontrado también nuevas herramientas que le permiten ir modificando el guión para alcanzar la meta rival. Pato, cayendo en banda, buscaba su momento de gloria que reverdeciera esos viejos laureles, ya marchitos, pese a que aún no alcanza la treintena. Sansone es capaz de fabricarse ocasiones por sí solo y a Dos Santos le sobra calidad para encontrar el resquicio necesario en la línea defensiva enemiga.

El primer tiempo dejó esa sensación sobre el césped, cada día más frecuente, de que el cuadro azulgrana se abandona a las apariciones de alguno de los miembros del tridente. La tuvieron Luis Suárez y, sobre todo, Neymar, que no despierta de ese letargo en el que apenas ha marcado cuatro goles.

Cierto es que Neymar es una causa, pero también efecto, de la distorsión que vive el Barça. Como lo es la falta de ideas en las inmediaciones del área o la escasa aportación de los menos habituales. El manido fondo de armario del que tanto se habla ahora en Madrid y Barça, resuelven más en la capital que en la Ciudad Condal.

La larga figura de Messi

Además, se hace frecuente ya en los partidos del Barcelona ver cómo comete errores impropios de tiempos pasados. Si en San Mamés dos salidas del balón condenaron al conjunto culé, nada más arrancar la segunda parte, una mala decisión en una jugada de ataque propició una contra brillante del Villarreal que culminaba con el gol de Sansone. El séptimo del italiano en Liga.

La historia ya la conocen. Gol, marcador en contra, asedio al rival, y a mirar el reloj para saber si la Liga es cosa de uno. Con toda la segunda mitad por delante, el peligro era más real en las botas del equipo dirigido por Escribá que lo que era capaz de generar el Barça. Volcado en la meta de Asenjo, las ocasiones reales de gol no llegaban, pero sí los espacios y las opciones de matar a la contra para el equipo local.

Ante el supuesto más que real de que la Liga se marchase de forma definitiva, Luis Enrique movió el árbol. Dio entrada a Denis y Arda, coincidiendo con los minutos más intensos del Barça. Messi volvía a estrellarse en la madera en el espacio intermedio en el que se reclamaban sendos penaltis, uno en cada área. Ambos claros, y no pitados.

Con el Villarreal panza arriba, volvió a aparecer esa alargada figura que es Messi. Resolvió a la perfección una falta al borde del área, dejando al rival sin premio y a los suyos con la sensación de que aún hay tiempo para pelear por el campeonato. Las sensaciones dicen otra cosa, pero ya se vieron remontadas más difíciles.