El Comercio

El Sporting B sale vivo de una encerrona

Los futbolistas del Sporting B felicitan a Rubén, autor del primer tanto con el que se adelantaba el filial ante el Beasain. Pablo despeja de cabeza un balón, ante un rival marcado por Juan Rodríguez, y Dani Martín siguiendo atento la jugada.
Los futbolistas del Sporting B felicitan a Rubén, autor del primer tanto con el que se adelantaba el filial ante el Beasain. Pablo despeja de cabeza un balón, ante un rival marcado por Juan Rodríguez, y Dani Martín siguiendo atento la jugada. / JOSÉ MARI LÓPEZ J. M. L.
  • Un arbitraje nefasto estuvo a punto de tirar por la borda las ilusiones del filial ante el Beasain

  • Un penalti injusto puso por delante al cuadro local que jugó con un futbolista más durante veinte minutos por la expulsión a Víctor Ruiz

El Sporting B consiguió un empate en Beasain que puede calificarse como muy valioso de acuerdo al desarrollo del encuentro. Los discípulos de José Alberto jugaron más de veinte minutos con un futbolista menos por la rigurosa expulsión de Victor Ruiz. No estuvo afortunado el árbitro durante el partido de ida de la eliminatoria por el ascenso a Segunda B. Castigó en exceso a los jugadores rojiblancos que tendrán ahora la oportunidad de rematar la faena el próximo domingo, en el partido de vuelta. Un empate puede ser suficiente para conseguir el billete para la división de bronce del fútbol español.

El encuentro, desde el pitido inicial, se convirtió en un ida y vuelta donde ninguno de los dos equipos lograba adueñarse del balón. En el primer minuto, Aiert remató fuera la primera ocasión para los locales, mientras que, a la contra, Claudio llevaba el peligro a la portería local. La intervención de la defensa evitó el tanto del leonés.

Sin embargo, no pudieron hacer lo mismo instantes después. Tras un saque de esquina en la jugada siguiente, Rubén remató a la perfección de cabeza superando a Iturbe que solo pudo ver cómo el balón se colaba por la escuadra derecha.

Un gol tempranero que, al menos, alteraba el guión para el filial respecto a los duelos anteriores ante el Olot y el Almería B. Sin embargo, este equipo está condenado a sufrir y apenas tres minutos después, el cuadro local conseguía empatar, sacando rédito de su juego directo.

Claver, en una jugada individual tras superar a la defensa, batió a Dani Martín. El meta gijonés, gracias a su estirada, tocó levemente el balón pero no lo suficiente para desviar el balón fuera.

Tras el gol del empate, el partido continuó igualado, con los dos equipos disfrutando de ocasiones para romper el equilibrio en el marcador. Rubén, en dos ocasiones, tuvo en sus botas el segundo para el filial pero sus disparos carecieron de precisión para sorprender a Iturbe.

El partido languidecía hacia el descanso con el empate en el marcador. Sin embargo, el árbitro Garcés Bargada se inventó un penalti inexistente en la última jugada antes del descanso. Desde el punto de penalti no perdonó Jon Ander que adelantó así a los guipuzcoanos y asestó un duro golpe al cuadro de José Alberto, impotente ante la injusticia del resultado.

Tras la reanudación, el Sporting salió con más fuerza e ideas renovadas, demostrando carácter y centrándose en jugar, más allá de las controvertidas decisiones del árbitro. El filial se adueñó del balón y generó más peligro ante la meta rival. La fortuna sonrió al Sporting B en el comienzo del segundo periodo. Un centro desde la izquierda de Carlos Cordero que, en apariencia, no llevaba excesivo peligro fue rematado de forma involuntaria por Jonma hacia su portería. Un mal despeje que hacía justicia con los méritos de unos y otros. El tanto no alteró los planes de los rojiblancos, ayer de negro, que siguieron intentando jugar el balón a pesar del mal estado que presentaba el césped del Loinaz.

El conjunto dirigido por Urtzi Arrondo tampoco se salió de su hoja de ruta. Tal y como había pronosticado José Alberto en la previa, el Beasain hace del juego directo su principal seña de identidad. Mucha culpa de su éxito en este 'play off' es el potencial aéreo que ha demostrado ante rivales teóricamente superiores. Ayer el Sporting B intentó contrarestar esta virtud con un trabajo solidario de todo el equipo. Sin embargo, en una de las muchas acciones que se dirimieron en el aire, Víctor Ruiz dio un cabezazo a Jon Ander que, el árbitro considero merecedor de tarjeta. Segunda amonestación y nuevo obstáculo en el camino del filial en busca de su objetivo. Más de veinte minutos en inferioridad y con uno de los centrales titulares en la caseta.

Defender con balón

El técnico ovetense movió ficha e introdujo en el campo al juvenil Pelayo para lidiar con las torres vascas. Antes, José Alberto tuvo que hacer obligado el cambio de Isma Cerro, que abandonó el campo, víctima de un golpe de calor. El Sporting B insistió en su propuesta futbolística, intentando hacer circular el balón, algo que parecía imposible dado el estado del verde. Gestionando la posesión es el mejor atajo para defender y más ante un equipo con las características del Beasain, que apenas pudo generar ocasiones de peligro ante Dani Martín.

Los rojiblancos, sin embargo, no se amilanaron atrás e intentaron buscar el gol del triunfo. Errores en los últimos metros, producto quizás del cansancio, impidió al filial tomar ventaja en el marcador. El último minuto del tiempo reglamentario, el Sporting B gozó en un saque de esquina de una de las mejores oportunidades, pero el portero local desbarató el peligro.

El resultado con la igualada final, a la vista del desarrollo del choque, deja contento al cuadro rojiblanco, que tendrá el próximo domingo la oportunidad de rematar la faena y alcanzar la meta que lleva persiguiendo todo el año.

El encuentro se disputará a las 18.30 horas y tendrá el campo número uno de Mareo como escenario. Lo ideal sería disputar el encuentro en El Molinón ante la cantidad de aficionados que se espera acudan a presenciarlo en directo. Sin embargo, las obras que se están acometiendo en el estadio gijonés impiden esta posibilidad.

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