El Comercio

Alemania refuerza su dominio mundial

Alemania refuerza su dominio mundial
/ AFP
  • Los jóvenes valores de Löw se impusieron al veterano ejército chileno en la final de la Copa Confederaciones

Mientras los Neuer, Hummels, Boateng, Khedira, Kross o Müller, entre otros emblemas alemanas, disfrutaban de sus vacaciones, la ‘Mannschaft B’ se coronó por primera vez campeona de la Copa Confederaciones al derrotar a Chile en la final disputada en San Petersburgo. Pese a ser el conjunto más joven del campeonato, con una media de edad casi seis años menor que Chile, algo nunca visto en un torneo de la FIFA, los germanos impusieron su ley.

Los germanos son campeones del mundo, de la Confederaciones y recientes ganadores del Europeo sub 21 con un grupo mucho menos cuajado supuestamente en la élite que la España de Saúl Ñíguez, Deulofeu o Marco Asensio. El triunfo alemán hundió en la desesperación a un rival chileno que venía de conquistar dos Copas de América, pero que con Pizzi le falta el punto de acierto y organización que mostraba con Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.

Merecieron los sudamericanos marcar algún gol en el asedio al que sometieron a sus adversarios europeos en los primeros veinte minutos de la final. Por determinación, velocidad en las triangulaciones, profundidad y llegadas, los de Pizzi se mostraban muy superiores. Las llegadas de Aránguiz, un volante destacado que corre, habilita y también juega en Alemania, en concreto en el Bayer Leverkusen, generaban gran inquietud en la zaga alemana, con tres centrales y dos laterales largos como Kimmich, un chico que vale para todo, y Héctor. Vidal y Alexis Sánchez lo intentaron desde fuera en varias ocasiones y fabricaron una oportunidad pintiparada. Ter Stegen, un portero que desvía casi todo pero al que le cuesta blocar, dejó un balón suelto tras disparo del primero y el exdelantero azulgrana fue incapaz de marcar.

Esperar su momento

Agazapada, pero siempre segura de sí misma, Alemania esperaba su momento. Y llegó justo a continuación. El céltico Chelo Díaz cometió el primero de sus graves errores. Se trató de girar en zona de altísimo riesgo y permitió que Werner le robase la cartera para regalarle el botín a Stindl. Ese tanto fue un golpe durísimo para los chilenos y un respiro para Alemania, que incluso pudo aumentar la renta antes del descanso, siempre a partir de errores en la salida de los sudamericanos y transiciones rápidas. Si no marcó fue porque Goretzka, una de las perlas de esta joven selección, tuvo que perfilarse para disparar y permitió el lucimiento de Claudio Bravo. Además, un disparo de Draxler, todo un veterano con 23 años, se marchó cerca de la base del poste.

El duelo se endureció en la segunda mitad. Más expertos y aguerridos, los chilenos trataron de intimidar a los europeos y se equivocaron porque no le dieron ritmo al juego. Muy pronto, Pizzi señaló al Chelo Díaz. Alemania amenazaba en cada pérdida de balón de los locales pero en el tramo final cedió demasiado terreno.

El empuje y el tesón de los chilenos generaron dos enormes opciones para el empate que forzase la prórroga, pero chocaron contra Ter Stegen y su falta de pegada. Como dijo el mítico Gary Lineker, «el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania». Lo dijo en tono despectivo, pero es lo que hay.

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