SEGUNDA JUVENIL

Dos años de suspensión a un futbolista del Llano 2000 por un incidente con un padre

El club gijonés recurrirá el castigo al considerar que «fue el progenitor del jugador el que agredió al aficionado del Llanes»

GUILLERMO B. LLANES.

Nuevo escándalo y suceso vergonzoso en el fútbol base asturiano. Ocurrió este fin de semana, concretamente el pasado sábado, en el campo de La Encarnación, en Llanes, en un partido del grupo primero de Segunda Juvenil y se saldó con dos años de sanción para un futbolista del Llano 2000 C. Se enfrentaban dos filiales que pelean por salvar la categoría: el Llanes B, que ocupa puestos de descenso, y el equipo gijonés, que acudía al compromiso en tierras llaniscas con tres puntos más que los locales.

El partido transcurrió con normalidad hasta que, en torno al minuto 30, un defensa local provocó a un delantero visitante, D. C. O., con un pisotón, según fuentes del Llano 2000, y este le respondió con un cabezazo que vio el colegiado, que le provocó su inmediata expulsión del encuentro con roja directa.

Cuando se retiraba a su vestuario, el jugador fue supuestamente increpado por el padre del futbolista agredido. Ambos terminaron enzarzándose en una pelea. El padre del jugador expulsado cruzó la grada corriendo y golpeó presuntamente al progenitor del futbolista del Llanes B, que se cayó, se golpeó accidentalmente con una valla y quedó inconsciente en el suelo. El nerviosismo creció en el campo de La Encarnación hasta que apareció un aficionado local, Pedro Pidal Otero (técnico de ambulancias), que intervino con agilidad y valentía para meterle los dedos en la boca y sacarle la lengua que se estaba tragando. Posteriormente, lo reanimó y le salvó la vida al padre del jugador llanisco, que se recuperó pronto del susto. La ambulancia tardó veinte minutos en llegar y, de no ser por la intervención de Pedro Pidal, se podría hablar de algo más grave aún.

Un técnico de ambulancias presente reanimó al hombre caído en el sueloAmbas partes solventaron de forma amistosa el incidente después del gran susto

Dos expulsados

La Guardia Civil llegó una vez que se tranquilizó la tangana y no hubo denuncias por ninguna de las partes, que solventaron de forma amistosa el incidente después del gran susto. El partido se reanudó casi cuarenta minutos después, con el 1-2 en el marcador y dos expulsados en el conjunto gijonés, uno por agresión y otro que estaba en el banquillo -A. M. R.- por «conducta grave contraria al buen orden deportivo», que se perderá los próximos cuatro partidos.

El jugador que agredió al defensa del Llanes B, D. C. O., fue sancionado esta semana por el Comité de Competición con dos años y cuatro partidos por «actos de agresión a un espectador que originaron consecuencias de notoria gravedad» y por «agredir a un contrario, sin causar lesión». Además, el Llano 2000 fue apercibido por incidentes leves de sus aficionados.

Tino del Corzo, coordinador del Llano 2000, comentó a EL COMERCIO que «el árbitro pone que nuestro jugador pega al padre del Llanes, pero fue su progenitor el agresor. Recurriremos esa redacción y que el jugador pague lo que le corresponda. Cada uno lo suyo». El gijonés lamentó lo ocurrido y se mostró aliviado porque «afortunadamente todo quedó en un susto. Se montó un follón importante».

Marcelino Álvarez, presidente del Llano 2000, se ha encargado del recurso que presentarán en las próximas horas con el ánimo de que se le retiren los dos años de sanción, que consideran que atañen a un acto cometido por su padre.

El partido acabó con el resultado de 5-5 (2-2). Un encuentro con alternancia en el juego y en el marcador, en el que el gol de Borja Campillo en el minuto 87 sirvió a los llaniscos para rescatar un empate.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos