Antoine Griezmann hace feliz al Wanda Metropolitano

El nuevo Wanda Metropolitano cortó la cita de su estreno con una victoria, que firmó su ídolo Griezmann.
El nuevo Wanda Metropolitano cortó la cita de su estreno con una victoria, que firmó su ídolo Griezmann. / AFP

Un gol del delantero francés da la victoria al Atlético en el estreno de su nuevo estadio y le permite reconciliarse de paso con su afición

JAVIER VARELA MADRID.

El Atlético presentó su nuevo estadio en sociedad y como en toda inauguración que se precie hubo durante todo el día una fiesta con invitados, música, comida, bebida. Todo iba de maravilla. Hasta la patrulla Águila y los paracaidistas quisieron poner su granito de arena desde el cielo para que todo saliera perfecto.

Los equipos saltaron al campo y la pelota empezó a rodar por el imponente césped del Metropolitano. Sólo faltaba cortar la cinta en las porterías, en forma de gol, pero las tijeras no aparecían.

Los rojiblancos lo intentaban de todas las maneras posibles. El que más, Correa, que fue el primero en intentarlo con un lanzamiento desde fuera del área que se fue por encima de la portería de Roberto. Thomas lo intentó de forma tímida también desde fuera del área. No había manera de romper el entramado defensivo plantado por el equipo de Míchel. Pasaban los minutos y las tijeras que no aparecían. Los nervios de la inauguración aumentaban por no poder cortar la cinta.

El Málaga también quiso ayudar a buscarla y a punto estuvo de encontrarla Borja Bastón, un canterano rojiblanco, pero Oblak -qué portero tiene el Atlético- lo impidió. Correa, otra vez, estuvo cerca de localizarlas, pero otra vez el balón se fue por encima de la portería rival.

El descansó sentó mejor a los anfitriones, que estuvieron cerca de finalizar la búsqueda en apenas un par de minutos. Primero Koke y luego Saúl hicieron lucirse a Roberto. Correa, el más persistente, se inventó una jugada por la banda y puso un balón al área para que Griezmann encontrara las tijeras, pudiera cortar la cinta de la portería y ya de paso reconciliarse con una afición a la que había traicionado durante el verano con flirteos con otra familia. Un gol para la historia y para romper una sequía goleadora del Atlético y del francés que ya había provocado algunos nervios en casa. La fiesta siguió su curso con la entrada en escena de Fernando Torres, 'el Niño' de una afición al que muchos habían soñado siendo él el que encontraba las tijeras para cortar la cinta.

Con el alivio del primer gol, todos parecieron tomarse un respiro.

Desde las gradas sonaba la banda que tantas veces amenizó el Vicente Calderón y los mismos nervios que merodeaban por la vieja casa rojiblanca. Un susto de Mula hizo que saltaran las alarmas, pero el pitido final llegó acompañado de la felicidad por ver que la celebración había salido a la perfección.

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