Fútbol

Una asturiana en la élite del fútbol

ba Gordillo, antes de comenzar un entrenamiento con su equipo./PAKOPÍ / HOY
ba Gordillo, antes de comenzar un entrenamiento con su equipo. / PAKOPÍ / HOY

Alba Gordillo, tras toda una carrera en el Oviedo Moderno, hizo las maletas y volvió a Primera de la mano del Badajoz

Alberto Pedroche
ALBERTO PEDROCHEGijón

A pocos seguidores del fútbol femenino asturiano les sorprendió que un equipo de Primera División se interesase por Alba Gordillo (Gijón, 1991), conocida durante muchos años como ‘Gordi’ y ahora en la máxima categoría como ‘Gordillo’. Su rendimiento como central en el Oviedo Moderno, tanto en Primera como en Segunda y en todas las campañas que llevaba en el club ovetense, la habían convertido en unas de las capitanas y una referencia dentro del campo por su liderazgo y por un rendimiento que era, sin duda, merecedor de una nueva oportunidad en la máxima categoría.

Y esa oportunidad le llegó de la mano del Santa Teresa de Badajoz. La oferta la recibió después de jugar la fase de ascenso con el Oviedo Moderno. Tras un periodo de reflexión, Gordillo decidió hacer las maletas y embarcarse en esta aventura. Su familia y su gente cercana le apoyaron y le animaron a tomar una decisión que, con el paso de los meses, tiene indicios de haber sido la acertada. Alba ha jugado como titular todos los encuentros hasta la fecha y disfruta de lo que supone ser una profesional del fútbol.

A nivel deportivo, su equipo se encuentra en zona de descenso, pero la asturiana sabía bien al lugar al que llegaba, un club modesto que siempre tiene el mismo objetivo. «El primer objetivo de cualquier equipo humilde y trabajador es la permanencia. No empezamos nada bien y luego nos faltó esa confianza para sacar resultados, pero creo que lo vamos a conseguir», afirma desde Badajoz.

A nivel personal, Gordillo se ha adaptado bien a una ciudad muy distinta a su Gijón natal y a un club que guarda ciertas similitudes con el Oviedo Moderno (ahora Real Oviedo femenino). «Tienen una estructura parecida y ambos son clubes familiares», apunta, aunque la máxima diferencia radica en la profesionalización del Santa Teresa, que le permite a la asturiana dedicarse única y exclusivamente al fútbol.

Así que su vida pasa entre entrenamientos, sesiones de gimnasio y una actividad que ya realizaba en Asturias, pero que no ha querido abandonar: la de formarse como entrenadora. «Empecé hace tres años en el Oviedo Moderno. Aquí estoy con niños prebenjamines. Entrenar me gusta mucho y estoy muy contenta. Al final aprendes casi más de ellos que ellos de ti», explica. Además de sentarse en el banquillo como técnico, también aprovecha el tiempo libre para avanzar en sus estudios de inglés.

El tener la posibilidad de vivir del fútbol es un privilegio que no estaba muy a la orden del día en el fútbol femenino, salvo en los equipos ‘grandes’, pero eso va camino de cambiar gracias a la potenciación del mismo con patrocinadores, partidos televisados en abierto y una visibilidad que cada vez va a más. Incluso, como dato curioso, hay que destacar que ya existen ‘Ligas Fantásticas’ con jugadoras de la Liga Iberdrola, algo impensable hace no muchos años.

Gordillo, con 26 años, se encuentra en una edad futbolística ideal. Ahora solo piensa en conseguir la permanencia con su club y en seguir disfrutando de la máxima categoría. Estar en esta Liga le supone competir contra grandes equipos y también contra grandes jugadoras, ya que el crecimiento de la competición y la apuesta fuerte de equipos como el Atlético de Madrid y el Barcelona han impulsado el aterrizaje en España grandes jugadoras del panorama internacional. Sin ir más lejos, la actual Balón de Oro, la holandesa Lieke Martens. «Están llegando jugadoras extranjeras importantes y el nivel es muy alto, lo que le da un interés increíble a la Liga, es un lujo poder estar aquí», hace hincapié Alba.

A Gordillo también le ha tocado medirse con otra asturiana, su excompañera Lucía García, que milita en el Athletic. «Jugué contra ella el primer partido de Liga en casa. Fue un igualado, pero hubo perdimos al final. Lucía siempre es un poco incordio y hay que estar encima de ella», señala. Otra gran experiencia para ella fue enfrentarse al Atlético de Madrid. Ya no solo por el rival, sino por el hecho de jugar en el estadio Nuevo Vivero de Badajoz, un lujo que no es habitual para el Santa Teresa, que acostumbra a jugar en instalaciones sintéticas.

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