Avilés se tiñe de rojiblanco y azul

La peña sportinguista Llaranes, en su sede, hizo de anfitriona para la peña azul Camuel, en el encuentro de confraternización realizado en el Bar Lisarzu. / JORGE PETEIRO
La peña sportinguista Llaranes, en su sede, hizo de anfitriona para la peña azul Camuel, en el encuentro de confraternización realizado en el Bar Lisarzu. / JORGE PETEIRO

Quini y Vicente encabezan un acto de confraternización de las dos aficiones | La peña sportinguista Llaranes invitó a la peña azul Camuel a una amistosa celebración «para demostrar que se puede convivir»

DANI BUSTO AVILÉS.

Las bufandas azules tardaron un poco en dejarse ver, pero poco a poco apartaron la timidez y comenzaron a contrastar con las rojiblancas que ya les esperaban dentro del Bar Lisarzu, sede de la peña sportinguista Llaranes, para darles una amistosa bienvenida. La del pasado jueves fue, quizás, la primera vez que se celebraba en Avilés un encuentro de confraternización entre dos peñas de los eternos rivales: la citada peña sportinguista Llaranes, del Sporting, y la peña azul Camuel, del Real Oviedo.

En un acto de confraternización, propuesto por EL COMERCIO en colaboración con la Federación de Peñas Sportinguistas, cerca de medio centenar de aficionados de ambos equipos compartieron una tarde de sana rivalidad, que estuvo encabezada por los exfutbolistas Quini y Vicente González-Villamil.

Reinó el buen ambiente, y para romper el hielo entre las dos aficiones ayudó tanto la presencia del 'Brujo' como la de su amigo y rival sobre el terreno de juego, el oviedista Vicente. El delantero rojiblanco y el defensa azul recordaron juntos alguna anécdota de su etapa como futbolistas, ya que coincidieron hasta en ocho derbis (seis en Primera y dos en Segunda), en la década de los años 70, y valoraron la importancia de actos como el celebrado en Llaranes.

«Esto debería hacerse más a menudo, un hermanamiento de gente a la que le gusta el fútbol», indicó Quini, representante institucional del Sporting. En esa misma idea incidieron los aficionados allí reunidos, que esperan con entusiasmo la llegada del partido. Quini explicó que «cada uno tiene sus sentimientos, unas pasiones, pero no por ello te vas a pegar con el contrario». En esta línea, el 'Brujo' destacó que «con respeto y sentido común, no tiene por qué haber ningún problema en la vida».

De la misma opinión es Vicente, quien añadió que «nuestra labor es educar a los jóvenes, a los más pequeños, para que vean que estos partidos son una fiesta y nada más», al tiempo que se mostró confiado en que «más peñas de ambos equipos comiencen a celebrar este tipo de encuentros».

El veterano exfutbolista del conjunto carbayón también quiso ser tajante con la violencia en el fútbol y matizó que «se ha metido en los estadios, y en su momento no dimos un paso adelante para erradicar esas cosas». Sobre esta idea también incidió Jorge Guerrero, presidente de la Federación de Peñas Sportinguistas, al añadir que «hay que erradicar esa lacra, no hay cabida para los violentos».

Por parte de la peña sportinguista Llaranes, Daniel Alonso y Pablo Fueyo destacaron la importancia de que los derbis entre el Sporting y el Oviedo vuelvan a normalizarse como algo cotidiano cada temporada liguera y, a ser posible, en Primera. «Debemos recuperar la esencia de estos partidos, que sean una celebración y no una guerra», indicó Alonso. Y por parte de la peña azul Camuel, Laura Benito y Victorino señalaron que este evento fue una muestra de que «se puede convivir, tomar unas cervezas y hablar de fútbol» con la afición contraria ya que «el deporte se hizo para unir a las personas y no para separarlas».

De hecho, a pesar de que cada peña defiende los colores de su equipo, el gran ejemplo de esta comunión quedó patente con un himno universal para todos los asturianos, como es el 'Asturias patria querida' que todos entonaron durante el acto, con sus bufandas rojiblancas y azules en alto.

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