El Barça responde a la exigencia

Once de gala de Valverde ante el Eibar para lograr la victoria y romper la racha de dos empates seguidos con goles de Luis Suárez y Jordi Alba

JESÚS BALLESTEROS EIBAR.

Apenas unos segundos de brillantez, combinados con más de 90 minutos de pura exigencia, necesitó el Barça para doblegar al Eibar en Ipurua y romper así esa minicrisis de resultados con las que afrontaba el líder el choque en tierras vascas. Tras dos empates seguidos y no pocas cábalas por parte del grupo perseguidor, el equipo de Ernesto Valverde logró solventar un choque de los denominados trampa.

Que el partido era un auténtico marrón para el Barça era evidente. El equipo necesitaba ganar sí o sí en Ipurua tras dos empates consecutivos ligueros que habían dado alas al Atlético (segundo clasificado). Pero en el horizonte ya asoman la Champions y el Chelsea de Antonio Conte, por lo que cualquier acción o decisión podía tener reacción el martes en Stamford Bridge. No se lo pensó Ernesto Valverde que dispuso su equipo de gala ante el Eibar, sabedor de que era necesario cortar la pequeña hemorragia de resultados y evitar más cuentas de las justas para los perseguidores.

Acababa de cumplirse el primer cuarto de hora de juego y el Eibar ya había avisado de forma clara hasta en tres ocasiones. Sin embargo, la primera que agarró Messi la condujo lo justo para marcar un pase de tiralíneas con el que dejó franco a Suárez. El charrúa no erró ante Dimitrovic, al que dejó sentado antes de poner por delante a los suyos.

El partido era eléctrico, atractivo para el ojo neutral. Orellana y Messi estrellaban sendos balones a la madera justo antes del descanso.

Exigió lo máximo el cuadro vasco al líder, incluso con uno menos. Alentado el equipo por las expulsiones de Orellana y Mendilibar (exaltado este por la doble amarilla a su jugador), el Eibar llevó el choque al barro sabiendo que una jugada aislada podía llevar las tablas al marcador.

Con el choque desmembrado, el Barça buscó conseguir el control que no había tenido en todo el duelo. Inui se resistía a caer derrotado y buscaba con más ahínco que nadie la meta de Ter Stegen al que hizo intervenir en un par de ocasiones. No obstante, las mejores intervenciones de la tarde serían de Dimitrovic, quien abortó por dos ocasiones el gol azulgrana. Primero, a Messi tras jugada espectacular con Coutinho, y minutos más tarde, a Aleix Vidal tras el enésimo pase clavado del astro argentino.

Pudo ser una tarde redonda para el portero serbio si Jordi Alba no hubiese metido el segundo en los estertores del choque. Dimitrovic sacó el tiro de Messi, pero nada pudo hacer para el 0-2 con el que acababa el choque, de enorme exigencia para las piernas azulgrana.

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