Sporting - Oviedo | El 'clásico' asturiano colorea El Molinón

Convivencia. Amigos y familiares de equipos diferentes siguieron el partido juntos, dando un ejemplo de deportividad.
Convivencia. Amigos y familiares de equipos diferentes siguieron el partido juntos, dando un ejemplo de deportividad. / J. P.

La pugna entre las aficiones dentro de un estadio lleno no pasó de la batalla de cánticos

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Faltaban poco más de tres minutos para el inicio del partido en El Molinón cuando toda la grada, sin distinción de colores, se unió al alimón para entonar un cántico común. El 'Asturias patria querida', estratégicamente programado para sonar través de la megafonía del estadio y relajar así los nervios previos a la salida de los futbolistas, fue el único momento de comunión entre la afición sportinguista y los mil cien seguidores del Oviedo desplazados a Gijón para presenciar el gran derbi.

Hasta entonces, la espera había transcurrido de forma muy distinta entre las dos aficiones. Por parte azul, los 1.100 aficionados desplazados desde Oviedo accedieron al estadio dos horas antes del partido por motivos de seguridad. Los sportinguistas tuvieron más margen de maniobra antes de ocupar sus asientos. Varias decenas de ellos optaron por entretener la espera en los bares de los aledaños del estadio. La llegada de la Vuelta a España a L'Angliru y la exhibición de Alberto Contador en sus colosales rampas llegaron a ser incluso aplaudidas por algunos seguidores. Eso sí, pocos, por no decir ninguno, aguantaron frente a la pantalla hasta que el madrileño cruzó la meta. El hecho de que el comienzo del partido y el final de la etapa se solaparan obligó a apriorizar entre dos pasiones.

Más derbi

Tras el 'Asturias patria querida', con los 27.506 aficionados sentados ya en sus asientos, desde el Fondo Sur se desplegó un enorme tifo con el lema 'Somos vuestro invierno', en alusión a la popular serie 'Juego de tronos'. Luego comenzó una lucha de cánticos entre las dos hinchadas. Los arreones de cada uno de los equipos eran acompañados de gritos de sus aficiones y pitos por parte de la rival, aunque la batalla dialéctica no pasó de ahí. Al descanso, no obstante, se requirió la presencia de los cuerpos de seguridad en la zona visitante para abortar un amago de conflicto.

Si algo deslució el derbi desde la grada fue la incesante lluvia que cayó durante buena parte del choque. El cielo, igual que las aficiones, pasó por todos los estados de ánimo a lo largo de la tarde: desde el tímido sol que asomó antes de que los futbolistas saltaran al campo hasta la enorme lluvia que cayó sobre El Molinón en el momento en que Carmona anotó el gol rojiblanco. Los aficionados que ocupaban las filas más bajas incluso tuvieron que utilizar sus paraguas en un par de fases del choque por culpa de la lluvia lateral que se coló en el estadio.

Una vez finalizado el encuentro, con un punto en el bolsillo de cada equipos, los jugadores azules regresaron al césped para agradecerle a sus aficionados el apoyo mostrado durante toda la jornada y también en los días previos. Los seguidores devolvieron el gesto con varios cánticos que tuvieron como protagonistas a Toché, autor del gol azul, y al técnico Juan Antonio Anquela.

En torno a las 20.45, casi una hora después de que el árbitro decretara el final del choque, los aficionados oviedistas pudieron abandonar el estadio para dirigirse a sus autobuses. Para entonces, las luces de El Molinón empezaban ya a apagarse. Para el próximo derbi solo habrá que esperar cinco meses.

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