Cuñas de la propia madera

Carlos Castro, con la camiseta oviedista, en la temporada 2008-2009. / MARIO ROJAS
Carlos Castro, con la camiseta oviedista, en la temporada 2008-2009. / MARIO ROJAS

Jony, Carlos Castro y Diegui Johannesson se enfrentarán mañana a los clubes en los que desarrollaron parte de sus formaciones

I. ÁLVAREZ GIJÓN.

Enérgicos y perseverantes en sus galopadas por el costado, Diegui Johannesson y Jony protagonizarán mañana en el Carlos Tartiere un pulso a gran velocidad. Ambos son dos elementos importantes para otorgar profundidad a los ataques del Oviedo y del Sporting, piezas con una parte de su proceso de fabricación futbolística desarrollado en la factoría rival del club que ahora defienden.

El carrilero maliayo y el extremo de Cangas del Narcea se han ganado el cariño de sus respectivas aficiones a base de desparpajo sobre el césped y un espíritu perseverante que les ha permitido dejar atrás períodos de ostracismo durante sus trayectorias. Dos caminos teñidos de azul y rojiblanco, con varios giros que provocaron que mañana luchen por colores cambiados respecto a los que vestían en sus procesos de preparación para convertirse en profesionales.

De vuelta a Gijón el mes pasado para tratar de convertirse en uno de los estiletes del conjunto que dirige Rubén Baraja, Jony regresa al Carlos Tartiere, un estadio que ya pisó con el Oviedo B. El cangués llegó en el verano de 2010 al filial oviedista con el propósito de encontrar hueco en la primera plantilla, pero su bagaje se redujo a doce minutos a las órdenes de Pichi Lucas, precisamente en un encuentro frente al Sporting B en El Molinón que concluyó con empate sin goles. Un tono grisáceo muy distinto al del brillo de su primera etapa en el club carbayón, cuando su proyección le abrió las puertas de La Masía, la prestigiosa escuela 'culé' que ejerció como bisagra en su formación en El Requexón.

Cincelado por Abelardo hasta convertirse en uno de los referentes de la afición sportinguista, se estrenará en un derbi asturiano vigilado por Diegui Johannesson, que también vivirá su bautismo en este tipo de partidos tras la lesión muscular que le privó de disputar el choque de la primera vuelta en El Molinón. En el último duelo entre los dos gigantes del fútbol asturiano en el Carlos Tartiere, el 18 de mayo de 2003, el internacional islandés pertenecía a la cantera sportinguista, en la que ingresó como benjamín tras iniciar su andadura futbolística en el Colegio Público Laviada gijonés.

Bajo las directrices de los técnicos sportinguistas se formó hasta categoría infantil, cuando pasó al Llano 2000. El maliayo llegó como un desequilibrante extremo juvenil y fue reconvertido a lateral en la cantera oviedista. Un vivero en el que también militó Carlos Castro, otro de los que mañana estarán en el Tartiere para enfrentarse a su equipo de adolescente. El atacante de Ujo dejó la entidad carbayona en categoría cadete para poner rumbo a Mareo y es el único de los actuales integrantes de las primeras plantillas de ambos clubes que cambió sus colores de forma directa.

Con escala en las categorías inferiores del Barcelona y del Espanyol dejó atrás su etapa en el Sporting Steven, máximo artillero del filial azul que se estrenó en Segunda División con una asistencia a Linares el pasado 18 de noviembre en Valladolid. Otro de los debutantes a las órdenes de Anquela, Prendes, pasó por Mareo antes de llegar a El Requexón desde el Veriña. Un camino similar al recorrido a la inversa por Pedro Díaz, que se resarció en el Astur tras ser descartado por el Oviedo y esta campaña ha debutado con el primer equipo del Sporting.

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