«El derbi vasco tiene menos tensión que un Oviedo-Sporting»

Delgado Ferreiro, durante un homenaje en Portugalete. /  BORJA AGUDO
Delgado Ferreiro, durante un homenaje en Portugalete. / BORJA AGUDO

«López Toca es uno de los árbitros promesa del comité nacional. Está capacitado para dirigir este partido» Carlos Delgado Ferreiro Árbitro del último derbi disputado en el Tartiere

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Se recuerda, entre risas, «con pelo» y más joven. Carlos Delgado Ferreiro (Portugalete, 1970), retirado de la acción tras una prolífica carrera, aunque se mantiene activo como delegado informador, fue el árbitro del último derbi en el Tartiere, en mayo de 2003. Aquel que se saldó con la expulsión de Pablo Álvarez y el derrumbe de una de las gradas cuando Oli fue a celebrar uno de los tantos azules. Y, salvo por algunos vacíos, conserva bastante fresco el recuerdo en su disco duro.

-Cuénteme, ¿a qué se dedica?

-Trabajo en una empresa de metalurgia de Vizcaya, en Basauri. Estoy en el departamento de calidad y calibrado, pero, además, sigo como delegado informador dentro del Comité Nacional de Árbitros del fútbol profesional. Estoy pluriempleado (risas).

El partido de 2003 fue un encuentro de los que nos gusta pitar a los árbitros del Norte» «El recuerdo más potente que tengo de aquello fue cuando se cayó la grada» «He tenido mucha más relación con el Sporting porque le he pitado más estos años» «El colegiado tiene que ser un poco chuleta y que se note que está. Si no, le comen»

-Confiese, ¿en su álbum de recuerdos en qué lugar está el Oviedo-Sporting de 2003?

-Creo que era mi primer o segundo año en Segunda y fue un partido muy especial para mí. El ambiente que había en el Tartiere era brutal. Fue un encuentro de los que nos gusta pitar a los árbitros del Norte: de intensidad, de fortaleza, de fuerza... Siempre bien entendida, claro. Tengo un gran recuerdo de aquel día.

-¿Y pudo disfrutar de verdad con tanto lío? El penalti contra el Sporting, la expulsión de Pablo Álvarez, la caída de la valla en el segundo gol del Oviedo...

-Disfrutaba cuando el partido no era complicado. Cuando lo era, poco. Pero ese día, sí. Me acuerdo, claro, de la celebración del gol de Oli y que la valla se vino abajo.

-Usted siempre fue un árbitro bravo y en aquel partido dejó maneras.

-Esa fama tenía como buen árbitro vasco (risas). Es la forma de ser de cada uno. Se tenía ese concepto de mí, pero con eso también llegué arriba.

-Y le decían chuleta...

-(Risas). El árbitro tiene que ser un poco chuleta, siempre bien entendida esa palabra. Pero sí un poco altivo. Que se note que está ahí. Si no es así, le comen. Yo soy un tipo 'echao palante'. Un poco brusco, pero es mi forma de ser y actuar. También le digo que conmigo siempre se ha podido hablar. Soy muy accesible.

-¿Cómo se recuerda en el Tartiere?

-¡Sobre todo con pelo! Ahora no tengo (risas). Era un árbitro novel. ¿Nervioso? No recuerdo. Era una prueba de fuego para mí, un partido muy especial para un colegiado novato en la categoría. Tenía todas las ilusiones del mundo por llegar a Primera.

-¿Recuerda la expulsión de Pablo Álvarez tras una provocación de Paredes, según reconoció él mismo?

-¡Qué va! Nada. No me acuerdo de nada. El recuerdo más potente que tengo fue el episodio de la grada.

-No lo reflejó en el acta.

-Ni me acuerdo. Ha pasado mucho.

-¿Tiene mucha miga este derbi?

-Sí. He pitado derbis en toda España, pero el asturiano tiene mucha intensidad y tensión. La verdad que las dos aficiones se llevan realmente mal. Al final intentas abstraerte un poco de todo porque son noventa minutos y es lo mismo de siempre. Pero un Oviedo-Sporting siempre será de alto voltaje. Aunque la pasión bien entendida es lo que tenemos que transmitir.

-¿Tiene algo que ver con el Athletic-Real Sociedad?

-No. El derbi vasco creo que tiene menos tensión. En Anoeta igual se respira un ambiente más duro que en San Mamés, pero creo que en esencia el vasco es uno de los derbis más tranquilos. No tiene nada que ver con un Oviedo-Sporting o un Betis-Sevilla. Y he estado en todos.

-¿Qué me puede decir de López Toca, el árbitro del encuentro?

-Es un árbitro joven, que acaba de subir este año, y uno de los árbitros promesa, tanto del comité nacional, como del cántabro. Le conozco desde hace mucho. Me va a preguntar sobre que es su primer año, si lo veo preparado. ¿Sabe qué pienso? La experiencia que ha adquirido en Segunda B, en la categoría en la que uno tiene que hacerse, es muy grande. Está preparado para dirigir cualquier partido en Segunda. Un periodista comentó algo hace muchos años sobre que Prados García había subido pronto a Primera. Y yo decía: '¡si este señor ha estado diez años en la Tercera andaluza!'. Y ya le digo que diez años en la Tercera andaluza... tela. Batalla campal tras batalla campal durante una década. Con López Toca sucede algo parecido. Tiene mucha experiencia en Segunda B. Ya podía haber subido años atrás. Está capacitado.

-Al Oviedo le perdió la pista luego.

-Con el Sporting he tenido muchas más vivencias. Coincidí mucho con Manolo (Preciado), un tipo entrañable. Siempre iba de cara. Teníamos muy buena relación. Mi aitita (abuelo en euskera) solía decir que el de arriba no es tonto, que siempre se lleva a los buenos... También he coincidido con Quini. He tenido mucha más relación con el Sporting que con el Oviedo porque le he pitado más.

-¿Va con alguien en este partido?

-No. Los árbitros somos absolutamente neutrales. Voy con él arbitro.

-Un pronóstico.

-Que le salga bien al árbitro. ¡Y que no le protesten mucho, que tratará de hacerlo lo mejor posible!

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