Un empate ante los fogones

Juan Luis Lobato, César Martín, Manolo Sánchez Murias y Gonzalo Pañeda en Casa Lobato. A la derecha, el carbayón azul y los oricios rojiblancos. /  FOTOS: MARIO ROJAS
Juan Luis Lobato, César Martín, Manolo Sánchez Murias y Gonzalo Pañeda en Casa Lobato. A la derecha, el carbayón azul y los oricios rojiblancos. / FOTOS: MARIO ROJAS

El restaurante Casa Lobato acogió un 'gastroderbi entre el Real Oviedo y el Sporting que acabó en tablas

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

No era un campo de fútbol, sino un restaurante. No era un once contra once, sino un cuatro contra cuatro. No era un balón, sino una cuchara y un tenedor. No era un gol quién decidía el ganador, sino le mejor tapa y una cerveza. En definitiva, no era un derbi cualquiera, sino un derbi culinario. El restaurante Casa Lobato acogió ayer un aperitivo entre fogones de lo que será el partido del domingo entre el Real Oviedo y el Sporting. Un auténtico derbi gatronómico, o 'gastroderbi'. El césped se sustituyó por una mesa, los jugadores por unos chefs y el balón por unos ingredientes de lujo.

La alineación de este enfrentamiento fue la siguiente. Por parte del Real Oviedo, el cocinero Juan Luis Lobato como titular, que contó con la ayuda de César Martín, canterano y exjugador del Real Oviedo y en la actualidad director de Relaciones Institucionales del club.

Del Sporting saltaron a los fogones Gonzalo Pañeda, chef del restaurante gijonés con estrella Michelin Auga y Manolo Sánchez Murias, exjugador rojiblanco y director de la Escuela de Fútbol de Mareo.

La primera parte se desarrolló con calma. Cada equipo defendió sus platos con maestría. Los azules, un 'Carbayón Salado' a base de praliné de almendra, algas, fruta tropical y mostaza. Los rojiblancos se decantaron por oricios, manzana y trufa.

El primero en adelantarse sobre la tabla de ingredientes fue César Martín que finalizó su tapa demostrando un gran control con la brocha a la hora de decorar el plato para su presentación.

Más rezagado estuvo Manolo Sánchez Murias que se tomó su tiempo para abrir los oricios y emplatar.

Todo bajo la presión de un trío de jueces que no perdían detalle. Diego González, Juan Luis Noceda y Hugo Pérez fueron al derbi gastronómico lo que los árbitros serán el domingo al partido. El momento más esperado sucedió de mano de este trío, en representación de Cervezas Mahou, la empresa patrocinadora de este evento.

Cuestión de «detalles»

Tras los veinte minutos de competición llegó el momento clave sin falta de penaltis. Tenedor en vez de silbato y cerveza en vez de tarjeta, el trío de jueces se dispuso a probar las tapas de ambos equipos. En su rostro no hubo gesto que decantase cuál era el elegido. Tras una corta deliberación el resultado quedó en tablas. Real Oviedo y Sporting empataron en los fogones. Un resultado que este domingo los dos equipos, a buen seguro, querrán superar.

El derbi gastronómico de ayer sirvió para tomar el pulso al que será el partido del año. Para Manolo, director de la Escuela de Fútbol de Mareo, «trasciende lo futbolístico». Para César Martín, director de Relaciones Institucionales del club carbayón, es un partido que «hay que disfrutarlo con todas las armas deportivas», defendió.

Conscientes de que ambos equipos llegan en «buen momento» auguran un partido muy igualado donde todo apunta que «los pequeños detalles marcarán la diferencia» para llevarse los tres puntos. De momento, si el resultado se mide por el estómago, como ocurrió ayer, el resultado no pasará del empate.

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