«A esta generación se le vieron siempre maneras para hacer algo importante»

El gijonés Juanjo, con el seleccionador Santi Denia en el centro, y el preparador físico David Gordo, en la India. /  RFEF
El gijonés Juanjo, con el seleccionador Santi Denia en el centro, y el preparador físico David Gordo, en la India. / RFEF

Juanjo, mano derecha del seleccionador español Santi Denia en el Mundial sub 17, destaca la personalidad de un equipo que esta tarde se juega el pase a la final

IVÁN ÁLVAREZ GIJÓN.

El 2017 está siendo para Juanjo González un año de continuo trasiego por los hoteles del mundo. Como integrante del cuerpo técnico de las categorías inferiores de la selección española, en mayo hizo las maletas para rumbo a Croacia, donde contribuyó a la conquista del título continental sub 17. Semanas más tarde acudió a Polonia para el Europeo sub 21 y en el mes de agosto se desplazó a Irlanda del Norte, escenario del éxito nacional femenino celebrado por las jugadores menores de 19 años.

«Fue precioso llegar a finales con diferentes generaciones y esperemos completarlo con un gran Mundial como el que estamos viviendo», señala el exguardameta gijonés desde Bombay, donde esta tarde (16.30 horas) España se juega ante Mali el pase a la final del Mundial sub 17 tras apear a la revelación del torneo, Irán. «Los chicos hicieron un partido muy serio a nivel ofensivo y defensivo. Eso nos da mucha moral para afrontar lo que nos queda», confiesa la mano derecha del seleccionador Santi Denia, encargado de la preparación de los porteros en la India y de asesorar junto a David Gordo al que fuera central del Atlético de Madrid a la hora de dirigir a las promesas nacionales nacidas en el primer año del presente milenio.

«Desde que comenzó con la sub 16, a esta generación del 2000 se le habían visto buenas maneras para hacer algo importante», expone sobre un grupo de jugadores que «demuestran un día tras otro que no se arrugan ante nada ni ante nadie». Un espíritu de lucha que les llevó al triunfo desde el punto de penalti en una final del Europeo que empataron en el sexto minuto del tiempo de prolongación de la segunda mitad y les permitió reponerse de la derrota ante Brasil en el choque que dio comienzo a su andadura en el torneo que se disputa en tierras asiáticas.

«Una vez más, se han sobrepuesto a los problemas que han ido surgiendo. Bien sea a los rivales o a un país complicado, con una situación extrema en cuanto a climatología», señala Juanjo recordando las altas temperaturas y la elevada humedad, que esta tarde acentuará varias de las virtudes del obstáculo que debe superar España para disputar su tercera final de la competición. «El que haya visto a Mali sabe que es una trampa muy grande. Es el actual campeón de África y reúne las características propias de él en cuanto a fuerza y velocidad, pero además es un equipo que trabaja con las líneas muy juntitas y tiene calidad», explica sobre el conjunto que examinará lo que hasta el momento está siendo una madurez española sobre el terreno de juego impropia de una selección todavía en la frontera de la mayoría de edad.

«Cualquier selección de España va a tener talento y vienen con la base de buenos clubes, pero este grupo muestra una personalidad competitiva extraordinaria», elogia Juanjo sobre una generación que ocho años después ha igualado el listón situado en Nigeria por un conjunto en el que compartían vestuario Isco, Muniain, Morata, Sergi Roberto y Sarabia. El olfato goleador de Abel Ruiz, la zurda precisa de Sergio Gómez, el recorrido en la medular de Moha, el desborde de Ferrán y las internadas del lateral Morey han impulsado a una generación «con muy buenos jugadores en todas las líneas» a la que Juanjo augura un prometedor futuro. «Forman un grupo sensacional, desde el primer día Santi Denia les ha entendido como nadie y les ha sabido exprimir», profundiza el gijonés, que reconoce que en la delegación española son conscientes de que pueden hacer historia conquistando el único título que le falta a las vitrinas de la Federación, pero subraya que abogan por abstraerse de esa circunstancia.

«Nos centramos en lo que podemos controlar», indica Juanjo, que por el avance de España en la competición se ha visto obligado a seguir acumulando horas de vuelo ante los cambios de sede de los partidos. «Aquí cualquier viaje son 3.000 kilómetros», indica con un atisbo de resignación que rápido cubre su felicidad por los resultados y el buen juego en la India. El fin de semana le aguarda otro desplazamiento a Kolkata, que el sábado albergará, tras el tercer y cuarto puesto, una final en la que Juanjo tiene esperanzas de colgarse su tercera medalla de campeón del año.

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